El Comercio

Los solicitudes para obtener el permiso de residencia caen un 65% en seis años

Arcadio Rodríguez, Gema Antuña y Paula Rodríguez, en la Oficina de Información a Inmigrantes.
Arcadio Rodríguez, Gema Antuña y Paula Rodríguez, en la Oficina de Información a Inmigrantes. / FLÓREZ
  • La Oficina de Información a Inmigrantes atendió 3.700 consultas hasta octubre, cien de ellas para emitir informes de arraigo

Es una herramienta que agradecen todos los que cruzan las fronteras y se asientan en Gijón. La Oficina Municipal de Información a Inmigrantes (OMII) lleva catorce años ayudando a extranjeros a regularizar su situación en el país, así como a acceder a distintos servicios: desde cursos de idiomas hasta los relacionados con la protección social. El recurso más solicitado es la emisión de informes de arraigo que, no obstante, ha caído un 65% en seis años. Es un documento «esencial para obtener una clase de permiso de residencia», explica Arcadio Rodríguez, el responsable de este organismo, situado en el centro municipal de El Natahoyo.

Los ciudadanos que llevan en España al menos tres años, en situación irregular, pueden solicitar la autorización de residencia siempre y cuando cumpla una serie de condiciones. En primer lugar, es necesario que hayan firmado un contrato de trabajo o que «un familiar directo se haga cargo de su manutención». También es preciso que acredite vínculos familiares con otros extranjeros residentes o que presente un informe de inserción social.

2010, año con más casos

La Oficina Municipal de Información a Inmigrantes llegó a elaborar hasta 32 informes de arraigo mensuales en 2010, cuando alcanzó su cifra más elevada. Como consecuencia de la situación económica, los contratos laborales descendieron drásticamente y las solicitudes de estos documentos también. En la actualidad, el departamento jurídico del servicio tramita una media de once al mes. Es decir, un centenar entre enero y septiembre.

Para renovar esta clase de permiso de residencia es necesario haber trabajado, por lo menos, seis meses durante el primer año de vigencia. A los cinco años, si se han cumplido los requisitos establecidos para las renovaciones, la autorización pasa a ser permanente. Los paraguayos fueron los ciudadanos que más informes de arraigo pidieron en los nueve primeros meses del año: un total de catorce solicitudes. Les siguieron los senegaleses, con trece. El podio lo completaron los marroquíes, con nueve peticiones. No obstante, de las 3.733 consultas globales atendidas por la Oficina de Información a Inmigrantes -3.240 presenciales y 493 telefónicas-, la mayoría correspondieron a dominicanos. En concreto, 415 demandas de información procedieron de personas de esta nacionalidad.

Es el primer año que los inmigrantes originarios de la República Dominicana superan a los de Senegal en número de consultas (402). Después de los paraguayos (362), los españoles ocupan el cuarto lugar de la lista, con 361 consultas. Aunque pueda parecer paradójico, los autóctonos también acuden a esta oficina. «Vienen a buscar información para un amigo o para hacer un contrato de trabajo, sobre todo, en el ámbito del servicio doméstico», aclara Rodríguez.

Programa para rumanos

Este organismo municipal cuenta con personal de asistencia jurídico propio -a cargo de Gema Antuña y Paula Rodríguez-, que se ocupa, entre otras gestiones, de redactar alegaciones y recursos, en vía administrativa, sobre resoluciones de la Oficina de Extranjería, órgano que depende de la Delegación del Gobierno. Asimismo, mantiene convenios con varias ONGs para llevar a cabo diversos programas. APIA (Asociación Pro-Inmigrantes en Asturias), por ejemplo, gestiona el piso de primera acogida del Ayuntamiento; por su parte, Cruz Roja ofrece un amplio abanico de recursos, como los cursos de idiomas y el voluntariado; y Accem se encarga de la formación. Esta organización también desarrolla un programa especial para rumanos. «Es una comunidad numerosa y especial», apunta el responsable de la oficina. La situación es más compleja cuando, además, son personas de etnia gitana. «Es un problema complicado», admite Rodríguez. A pesar de las trabas, los gijoneses «acogen bien» a los inmigrantes. Y, por lo general, los ciudadanos extranjeros también se encuentran a gusto aquí. Sobre todo, las mujeres, que destacan «la mayor protección que hay para ellas en Europa».