El Comercio

La competencia congela las tarifas mortuorias

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Nichos en el cementerio de Deva, donde se ampliará el número de sepulturas debido a la demanda. / CITOULA

  • Tras la apertura del tercer tanatorio, Cegisa y funerarias suman y diversifican sus servicios

  • Los precios oscilan entre 1.500 y 10.000 euros, pero el gasto medio llega a 4.500 y el 80% de la población dispone de seguro para financiarlo

Dar el último adiós a un ser querido cuesta. En lo sentimental, es un proceso tan doloroso como de imposible cálculo. En lo pecuniario, las tarifas funerarias sí permiten traducir la despedida de la vida a euros. El enterramiento más económico se queda en los 1.500. El más caro de los pagados en los últimos tiempos en la ciudad, supera los 10.000. Entre ambas cifras, el gasto medio de los más de 3.000 enterramientos que registra el concejo cada año se eleva a 4.500. Cantidad, no obstante, que pocos desembolsan al contado. El 80% de la población tiene contratado un seguro de vida.

Unas cifras las gijonesas que están muy por debajo de ciudades de tamaño similar, aunque pocas con la tasa de mortalidad que tiene Asturias: 12 por cada 1.000 habitantes. La más alta del país. Ante tan alta demanda de servicios funerarios, la apertura del tercer tanatorio de la ciudad, Jardines de Noega que Funerarias Noega abrió en Jove en mayo pasado, ha supuesto la entrada de la competencia en un sector gestionado, desde 1983, por un gigante: Funeraria Gijonesa.

Nacida de la fusión de cinco empresas, alguna de ellas, datada de 1874, Funeraria Gijonesa sigue copando la mayoría de los servicios, con una cuota de mercado que supera el 90%. Eso pese a que su tanatorio, el primer gran velatorio que, desde 1993 hasta mayo pasado, dispuso la ciudad, ya no es el único. A sus 21 salas se han sumado, en los últimos doce meses, otras diez. Y todas en la misma zona.

El mismo día que Jardines de Noega y sus cinco salas, habilitadas en la casona de Bango, abría en la parroquia, a poca distancia, bajo el Hospital de Jove, Funeraria Gijonesa inauguraba un proyecto largamente acariciado: su tanatorio para la zona oeste, también con cinco salas y ubicado en un edificio tan rompedor que ha sido utilizado como ejemplo de obra en hormigón blanco.

Una oferta de salas que ha ido pareja de los servicios. De la mano de los nuevos equipos han llegado productos tan novedosos como el cierre de redes sociales, las despedidas al aire libre e, incluso, las 'on line'. Unos productos que no han encarecido el servicio, porque las empresas han optado por congelar o mantener tarifas, pero mejorando su oferta a las familias.

Esquela imprescindible

No obstante, fuentes del sector apuntan a que la competencia no apareció el año pasado, sino que «realmente existía ya desde 2005», cuando Noega se instaló en la ciudad. De hecho, achacan el abaratamiento de los costes, que todos confirman, a la crisis económica.

Y ponen como ejemplo que hasta los servicios municipales, los que gestiona Cementerios de Gijón, S. A. (Cegisa), han congelado tarifas. Como ya hicieran en 2015, los ocho cementerios municipales (Ceares, Deva, Jove, Somió, Tremañes, Cenero, Cabueñes y Baldornón) mantendrán hasta 2017, como mínimo, los precios de la pasada legislatura. Unos que hablan de alquileres de nichos por cinco años desde 481 euros o de 2.000 por un árbol en el Parque de Cenizas. Si solo se necesita una placa, para recordar dónde se han esparcido, son 128.

Desde esos precios, la factura se completa con traslados, ataúd, tanatorio, incineración y esquela. Un aviso este último «imprescindible en Asturias. Todas las familias quieren que la esquela salga en el periódico», dicen fuentes del sector, que señalan también su abaratamiento.

De hecho, el único servicio que no solo no se ha congelado, sino que sube cada año, es el religioso. El Arzobispado de Oviedo cobra 95 euros por funeral.