El Comercio

En Urgencias, a la espera de cama

Una paciente es conducida al servicio de Urgencias, en el Hospital de Cabueñes.
Una paciente es conducida al servicio de Urgencias, en el Hospital de Cabueñes. / CITOULA
  • Los enfermos pasan hasta doce horas en los boxes de atención urgente, en camillas y sillas de ruedas, pendientes de «un hueco en hospitalización»

  • Cabueñes sigue sin abrir las dos plantas que cerró por el verano y apenas hay sitio para ingresos

Horas y horas en Urgencias a la espera de una cama libre en el Hospital de Cabueñes. Esta es la situación con la que se encuentran estos días los enfermos que acuden al centro sanitario gijonés y que necesitan quedar ingresados. El hospital está a tope de ocupación, con todas sus habitaciones llenas, pero no por falta real de espacio, sino porque mantiene aún cerradas las dos plantas que inhabilitó en verano como consecuencia del descenso de actividad durante la temporada estival. Son sesenta las camas que permanecen fuera de servicio. Se trata de una medida que todos los hospitales del Servicio de Salud del Principado (Sespa) llevan a cabo cada verano. Lo hacen como medida de ahorro, aunque lo habitual es que esas camas sean reabiertas a partir de septiembre u octubre, cuando la actividad hospitalaria y de los quirófanos se normaliza.

La dirección del centro sanitario, en una reciente reunión con la Junta de Personal del Área V, se había comprometido a abrir esas plazas cuando la demanda asistencial lo hiciera necesario. Sin embargo, Cabueñes entró en el puente de Todos los Santos como si aún estuviera en julio. Los trabajadores del centro llevan días advirtiendo de que el hospital entraría en situación de colapso en sus plantas de ingreso. «Esto se veía venir. Ya advertimos de que durante el fin de semana largo era más que probable de que esto pasara porque el nivel de ocupación ya era elevado», se excusaban ayer los profesionales de las Urgencias ante los usuarios que exigían una mayor celeridad en los ingresos de los pacientes.

'Situados' en el pasillo

En los boxes de atención urgente, varios enfermos permanecían en camillas y sillas de ruedas a la espera de «que nos digan que hay hueco arriba», en alusión a las plantas de hospitalización. Una vez diagnosticados y con el tratamiento ya dispensado, muchos de estos pacientes iban siendo 'situados' en los pasillos de Urgencias, ya que los boxes tenían que ser liberados para los nuevos enfermos que llegaban a ese servicio. Entre los que aguardaban se encontraba una mujer de 95 años, que permanecía allí desde las 7.20 horas y que no fue subida a planta hasta casi las siete de la tarde. «Doce horas esperando por una cama. No entiendo por qué el hospital mantiene cerradas varias plantas cuando hay tantos enfermos pendientes de ingresar. Si no tienen sitio para ellos, que los deriven a Jove o a Cruz Roja, pero que no nos mantengan aquí horas y horas. Mi madre es muy mayor, está operada de la cadera, tiene un problema de corazón y la tienen aquí en una camilla, pasando frío todo el día y sin recibir siquiera un vaso de agua», lamentaba una de sus familiares.

Mientras esto ocurría, sobre las once de la mañana, otra trabajadora de Urgencias ponía sobreaviso al restos de usuarios que se encontraban en idéntica situación. «Su familiar va a ingresar, pero tengan un poco de paciencia porque en el hospital no hay camas. Estamos esperando que se produzca algún alta. En cuanto sepamos algo, les llamaremos, pero hasta las cinco o las seis de la tarde no creo que tengamos nada libre, ya que, además, hay que hacer hueco para los pacientes que mañana tienen intervención quirúrgica programada».

Reclamaciones y quejas

Varias de las personas que ayer vivieron esta situación en Cabueñes se quejaron ante el personal y presentaron reclamación ante el Servicio de Atención al Paciente. De hecho, algunos trabajadores del hospital les animaban a hacerlo. «Es el único lenguaje que entiende el hospital. Nosotros estamos cansados de esta situación, ya que no solo hay falta de camas, sino también de personal para poder dar una atención de calidad y en condiciones».

El revuelo en Urgencias era mayúsculo, «pero no es algo excepcional; Cabueñes lleva tiempo funcionando de esta manera; cada vez recortan más y organizan peor; es una pena», apuntaba Carmen Rodríguez, que aguardaba en la sala de espera a recibir noticias de su tía, que estaba en uno de los boxes. Los familiares allí reunidos se quejaban, asimismo, de las escasa confortabilidad de la zona en la que los familiares deben permanecer pendientes de que les informen. «Te llaman a gritos por megafonía. Todo el mundo se entera de que fulanito o fulanita está en Urgencias, lo que supone un atentando contra la intimidad del paciente, además de un incumplimiento de la ley de protección de datos», apuntaba otro familiar experto en leyes, que decía estar «alucinado» con lo que allí esta viendo.

Listas de espera

El Hospital de Cabueñes mantiene actualmente en lista de espera a 3.156 pacientes pendientes de una intervención quirúrgica. Entre ellos, hay 149 que acumulan demoras de más de medio año. El tiempo medio para una operación llega a los 83 días. Junto a los más de tres mil usuarios que aguardan por pasar por el quirófano, otras 15.625 personas están pendientes de una consulta en Cabueles y 4.705 por una prueba radiológica. Los sindicatos consideran que sin los cierres de verano «el hospital podría reducir esas demoras, el problema es que los recortes no lo permiten».