El Comercio

Jordán Suárez, a la salida de los juzgados de Gijón.
Jordán Suárez, a la salida de los juzgados de Gijón. / D. MORA

Jordán Suárez, condenado a un año y diez meses de cárcel por apropiarse de 10.800 euros

  • El expresidente del Conseyu de la Mocedá deberá indemnizar con esa cantidad a la Fiesta de la Cultura, de la que fue tesorero en 2013

Culpable de un delito continuado de apropiación indebida. La Sección Octava de la Audiencia Provincial de Asturias, con sede en Gijón, ha condenado a un año y diez meses de prisión a Jordán Suárez, expresidente del Conseyu de la Mocedá, al considerar probado que se quedó con 10.841 euros procedentes de la Fiesta de la Cultura de Gijón, de cuyas cuentas se hizo cargo en su edición del año 2013. La sentencia, conocida ayer, también le obliga a indemnizar con esa misma cantidad a la agrupación de asociaciones organizadoras de la fiesta, personadas como acusación particular. El fallo no es firme y contra él cabe recurso de casación en el plazo de cinco días desde su última notificación.

En el juicio celebrado el pasado 27 de octubre, la Fiscalía pidió la pena de un año y medio de prisión, mientras que la acusación particular, representada por la abogada Libertad González, elevó esa solicitud a cuatro años, al considerar que Jordán Suárez había abusado de las relaciones personales que le unían a los demandantes.

El tribunal considera probado que, en diciembre de 2013, Suárez ejerció el cargo de representante de finanzas y tesorería de la Agrupación de Asociaciones de Vecinos de la Fiesta de la Cultura de Gijón, que se creó para la celebración de este evento el 11 de agosto de ese año.

Según consta en la sentencia, el acusado, con el ánimo de obtener un ilícito beneficio, se apoderó de 10.841 euros que procedían de la recaudación de las distintas actividades de la asociación y de la falta de pago a distintos proveedores.

En el fallo también se hace constar un correo electrónico remitido por el acusado al presidente de la asociación, en el que reconoce su «gran error» y asume su responsabilidad de haber usado parte del dinero «por circunstancias personales». De hecho, se compromete a pagar las facturas correspondientes. «Es lo mínimo que puedo hacer, porque fuisteis muchos los que confiasteis en mí y no merecéis mi actitud durante este tiempo atrás», dice el correo. «Pido perdón humildemente, y vuelvo a decir que asumiré el pago en el menor tiempo posible», añade Suárez en su escrito, en el que adjunta el resumen contable real. «No estoy viviendo una situación fácil y me preocupa especialmente la salud de mi madre», concluye antes de disculparse nuevamente.

Existe además un segundo documento, de 2014, en el que admite la deuda, en aquella fecha de 10.533 euros, que abonaría en dos plazos.

A este respecto, el tribunal rechaza las excusas dadas por el acusado durante la vista oral, al argumentar que el correo electrónico era para contestar a una duda de las personas que formaban parte de la comisión organizadora o que fue coaccionado para firmar el segundo documento. Según la sentencia, el mail «no resuelve duda alguna sino que aclara la situación y las coacciones que adujo brillan por su ausencia, al igual que la denuncia por tales coacciones que nunca existieron ni se denunciaron».