El Comercio

La rula se salva con el crédito participativo

Comercializadores de la rula de Gijón observan la mercancía antes de la primera subasta de bonito de la temporada, el pasado mes de junio.
Comercializadores de la rula de Gijón observan la mercancía antes de la primera subasta de bonito de la temporada, el pasado mes de junio. / DAMIÁN ARIENZA
  • El Plan de Empresa de la Autoridad Portuaria prevé revisar durante 2017 las bases de enajenación de la EBHI

  • El Musel logra conformidad de Puertos del Estado al implicarse el Principado y la Cámara

El camino para salvar la rula, mediante un crédito participativo que corrija el desequilibrio patrimonial que la abocaba a su disolución, quedó ayer expedito al garantizar su apoyo al citado crédito tanto la Autoridad Portuaria como la Cámara Oficial de Comercio, Industria, Servicios y Navegación de Gijón. Fuentes consultadas por este periódico indicaron también que se da por hecha la involucración del Gobierno regional a través de la Sociedad Regional de Promoción.

El acuerdo quedó ayer reflejado en el Plan de Empresa que la Autoridad Portuaria negoció para El Musel con los responsables del Organismo Público Puertos del Estado.

La reunión, según pudo saber EL COMERCIO, fue más distendida que otras celebradas con anterioridad. Cabe pensar que con un ministro de Fomento recién nombrado, los cargos que de él dependen evitarán, al menos de momento, focos de conflicto innecesarios, de forma que se aplazaron algunas discrepancias aplazables y se buscaron acuerdos para temas de decisión inmediata, tal vez propiciado por el talante de diálogo que se anuncia.

Aunque su actividad ha crecido de manera muy notable y los resultados son ahora positivos, el capital social de LonjaGijón disminuyó más de lo permitido al tener que sufragar las pérdidas ocasionadas por viejos impagados que ocasionaron en 2015 un déficit de 405.715 euros. Para aumentar el patrimonio de la mercantil sin desembolsar dinero, el Puerto planteó la adquisición de bienes de la Autoridad Portuaria que ya utiliza la rula, por valor de 375.000 euros, mediante un crédito participativo.

En cualquier caso, el acuerdo sobre la rula no puede decirse que haya implicado cesión por ninguna de las partes, ya que la oposición de Puertos del Estado a la enajenación en favor de LonjaGijón-Musel de la maquinaria que restablecerá su equilibrio patrimonial siempre estuvo condicionada a que otros accionistas también se involucraran en el crédito participativo que fue propuesto como solución.

No fue esa la única condición puesta a la operación, ya que la aportación de unos 64.000 euros aprobada ayer por el Pleno de la Cámara, proporcional a su 17,8% del accionariado, exige «que las operaciones comerciales de Lonja se avalen en su totalidad y que el mencionado préstamo no sea capitalizado.

Sea como fuere, todo apunta a que el próximo día 11 la asamblea general de socios de LonjaGijón-Musel estará en condiciones de aceptar un crédito participativo con amortización hasta 2023 y un interés del 3% que garantiza el mantenimiento de las subastas de pescado en primera venta en Gijón y dará una nueva oportunidad para demostrar que realmente tiene viabilidad y puede consolidarse.

Del Pleno cameral cabe citar también que, tal y como estaba previsto y publicado, la Cámara oficializó el nombramiento de Álvaro Alonso Ordás como secretario general de la entidad, y aprobó «por unanimidad» los presupuestos para 2017, con un incremento del 5,3% respecto al año en curso y una cifra total de 5.374.598,75 euros, que «sitúan a la Cámara de Comercio de Gijón como una de las cinco más importantes de España», según una nota que hizo pública la citada entidad.

A vueltas con la EBHI

Con la perspectiva que da el tiempo, el balance de las discrepancias entre Autoridad Portuaria de Gijón y Puertos del Estado que el pasado mes de julio provocó la indignación municipal es el siguiente: financiación, no hubo revisión de los intereses, ya que la petición se refería al periodo de carencia y éste concluye ya sin que se hayan producido los cambios apetecidos; hotel de cinco estrellas en la antigua sede portuaria, es un proyecto que no solo sigue bloqueado, si no definitivamente olvidado; rula, el crédito participativo se aprobó en las condiciones previstas por Puertos del Estado, aunque también se puede decir que no es habitual que una autoridad portuaria entre en este tipo de negocios.

Sobre otras discrepancias de mayor calado, como la enajenación del paquete accionarial mayoritario de la EBHI, queda dicho que ayer tocaba dejar pasar el tiempo. El tema fue abordado y, al parecer, hasta hubo acuerdo, pero en el sentido de revisar durante el próximo año las bases que regirán el concurso de venta.

Al menos hubo ya un par de proyectos redactados y negociados, siempre sobre la base de que garantizar un aumento de tráficos es más importante incluso que la oferta económica, con variaciones sobre el tráfico exigible a los ofertantes en otras terminales similares, los años de experiencia o la solvencia económica.

En realidad, el acuerdo alcanzado orilla durante al menos un año el espinoso tema de la enajenación de la EBHI, deseada por el presidente de Puertos del Estado, José Llorca, y claramente rechazada por el presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón, Laureano Lourido.

Ni que decir tiene que también hay que cambiar el precio de los equipamientos que no son de la EBHI, sino de la Autoridad Portuaria, pero que debería comprometerse a adquirirlos la adjudicataria. La razón es que se produjo la baja de uno de los tres pórticos que estaban operativos cuando se elaboraron las expectativas de recaudación por la venta.

Accesos

Una novedad de la reunión de ayer entre responsables de la Autoridad Portuaria de Gijón y de Puertos del Estado es que el Fondo de Contribución Interportuaria dedicará 200.000 euros a un estudio técnico necesario para ejecutar las obras del nuevo acceso a El Musel por Aboño.

El citado fondo funciona cada año con dos partidas, una de aportación y otra de recepción de cada Autoridad Portuaria, de forma que la contribución neta depende de que la cantidad recibida sea mayor que la desembolsada. Históricamente, El Musel es contribuyente neto, es decir, que pone más de lo que saca. Solo en 2010 y 2011 hubo, por decirlo así, beneficios en la aportación,de 219.780 y 108.000 euros, respectivamente. Sin embargo, el saldo negativo llegó a ser de más de dos millones de euros (2.388.000 euros) en 2003 y ya en 2013, con los problemas financieros derivados de las obras de ampliación recién terminadas, la aportación neta fue de 417.000 euros.