El Comercio

CRISTIAN GONZÁLEZ CUELI DESAPARICIÓN: 27 DE DICIEMBRE DE 2012

Cristian Cueli, un caso inquietante y lleno de interrogantes
Cristian Cueli, delante de uno de sus coches de alta gama.
Cristian Cueli, delante de uno de sus coches de alta gama. / E. C.
  • Es la única historia de ausencias recientes que se investiga como delito. Se perdió su rastro tras acudir a un taller a cobrar una deuda de 3.000 euros

El caso de la desaparición de Cristian González Cueli es el único en el que, a tenor de las investigaciones realizadas, podrían haber intervenido terceras personas. Es decir, se investiga como un delito. Porque no todas las desapariciones lo son. La ausencia voluntaria de personas mayores de edad o el accidente no presentan en sí mismos indicios criminales. El de Cueli estaría plagado de ellos, aunque hasta el momento no se han podido demostrar. Las investigaciones continúan abiertas. A las pesquisas de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de Oviedo se sumó el grupo de Desaparecidos de la Comisaría General, en Madrid.

Cueli falta de su domicilio desde la tarde del 27 de diciembre de 2012. Lavianés de nacimiento y residente en el barrio gijonés de Montevil durante los últimos años, salió de su domicilio en la calle de Sara Suárez Solís para cobrar una deuda al propietario de un taller mecánico del Alto de la Madera. Fue el principal sospechoso y llegó a ser detenido en relación al suceso en dos ocasiones en menos de siete meses. Las dos veces quedó en libertad sin cargos. Cristian, de 32 años, le había dejado 3.000 euros y la tarde de su desaparición acudió a cobrar la deuda. Nada se volvió a saber de él. Su teléfono se apagó y su coche apareció aparcado en el taller. El dueño aseguró que lo había dejado allí para que le reparase una avería y que él mismo lo había llevado hasta Pola de Siero, donde supuestamente lo recogieron unos individuos a bordo de un todoterreno. Los testigos pudieron situar en esa localidad un vehículo de esas características, pero poco más ha trascendido de la investigación.

En el registro que la Policía realizó en su piso, localizaron en la caja fuerte una importante suma de dinero y un arma que el joven había conseguido en los últimos meses. Él mismo le había dicho a sus amigos que se sentía amenazado.

Con todos los datos recopilados a lo largo de los últimos cuatro años, la Policía apunta a que no se trató de una fuga voluntaria. Al contrario que las familias de los otros desaparecidos que luchan por que las historias de sus hijos o hermanos no caigan en el olvido y se difundan en busca de pistas que puedan aportar luz a sus desvelos, el entorno de Cristian Cueli se mostró desde el primer momento esquivo a que se diese a conocer su caso.

Los muchos interrogantes aún no tienen respuesta para saber dónde está este joven que tenía un pequeño negocio de pintura y que llevaba un alto tren de vida, conduciendo coches que superaban los 30.000 euros. Además de su oficio de pintor, Cristian ejercía como prestamista entre conocidos, dejándoles dinero a cambio de intereses más bajos que los bancos.