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La demolición de las naves de Laviada, pendiente de una decisión de la Sareb

Fachada del edificio que ocupaba Vulcanizados Trancho en la calle Diario EL COMERCIO.
Fachada del edificio que ocupaba Vulcanizados Trancho en la calle Diario EL COMERCIO. / DAMIÁN ARIENZA
  • El 'banco malo' teme que el derribo de las viejas instalaciones fabriles rebaje la valoración de los activos que tiene en garantía

Los vecinos de Laviada tendrán que seguir esperando para ver cumplido su deseo de que la piqueta se lleve por delante las naves que hasta hace poco daban cobijo a decenas de indigentes: la que albergó Calor y Café -servicio municipal a los transeúntes- hasta el verano de 2012 y el edificio que ocupaba la empresa Vulcanizados Trancho. La demolición de estas naves está ahora mismo en manos de la Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb). El 'banco malo' esta estudiando la solicitud del acreditado (del grupo inmobiliario que posee la nave y tiene una deuda transferida a la sociedad).

Sareb opera con cuatro 'servicers'. Así es como se denominan las sociedades surgidas de las antiguas inmobiliarias en manos de los bancos y controladas ahora por fondos internacionales. Las que trabajan para el 'banco malo' son Altamira Asset Management, Haya Real Estate, Servihabitat y Solvia. En 2014, tras un concurso, les adjudicó la gestión y comercialización de sus activos. Cada uno tiene una parte de la cartera.

Según explicó un portavoz de la Sareb, Servihabitat, que es el gestor del préstamo de su propiedad que tiene como garantía las naves de Laviada, recibió la petición para derribar el activo el pasado lunes. Esto es, hace justo una semana. Y ahora la demolición, de producirse, debe autorizarla el 'banco malo', que la está estudiando y tomará una decisión en los próximos días. Entre otras cosas, porque teme que el derribo de las viejas instalaciones fabriles pueda hacer cambiar la valoración del suelo. Lo que le preocupa, obviamente, es que tener ahí unos solares desnudos rebaje su precio. Sobre todo teniendo en cuenta que la construcción inmobiliaria aún va a tardar en ese ámbito próximo al 'solarón' por estar afectado directamente por la anulación del Plan General de Ordenación (PGO).

Reunión con Servicios Sociales

Por otra parte, la asociación de vecinos de Laviada ha sido convocada el próximo miércoles a una reunión con las responsables de la Fundación de Servicios Sociales y algunas de las organizaciones no gubernamentales (ONG), como Mar de Niebla, Siloé y Nacai, que vienen actuando con las personas sin hogar que se concentran en esa zona. Los vecinos que venían protestando todos los martes en el parque de Teodoro Cuesta tienen pendiente de celebrar la reunión conjunta que han solicitado con los concejales Fernando Couto y Esteban Aparicio.

El presidente vecinal de Laviada, Florencio Martín, visitó la semana pasada, en compañía de la Policía Local, el bajo de la calle Luarca que hace esquina con Teodoro Cuesta donde algunos vecinos de la zona aseguraban que había bombonas de butano y que se utilizaba para servicios de prostitución. Según explicó Martín, en dicho bajo «viven tres personas que no tienen nada que ver con los indigentes que se reúnen en el parque, con quienes han tenido conflictos al intentar entrarles dentro». «Son gente normal que no tiene recursos para vivir en un piso y que están ahí con el permiso del propietario del bajo, ya fallecido», indicó el dirigente vecinal, que añadió que «solo tienen un cocinilla tipo camping».