El Comercio

Manuel Ampudia, con el marlin pescado en las proximidades de Cabo San Lucas.
Manuel Ampudia, con el marlin pescado en las proximidades de Cabo San Lucas. / E. C.

Años de espera y más de dos horas de lucha por un marlin

  • El hostelero Manuel Ampudia capturó el pasado 16 de octubre un ejemplar de 190,5 kilos en México

La paciencia es virtud habitualmente asociada a la pesca deportiva y el riosellano afincado en Gijón Manuel Ampudia Feliz hizo gala de ella durante años hasta que, el pasado día 16 de octubre, vio cumplido su sueño de capturar un marlin azul. Fue en las proximidades de Cabo San Lucas, en Baja California, México, tierra a la que acude cada año entre 12 y 14 días de vacaciones con el mismo objetivo. ¿Por qué esa fijación con el marlin? «Pues porque era el que me faltaba. Peces vela capturé al menos cuatro y barracudas, muchas, pero un marlin auténtico no lo había pescado nunca».

Salió a las seis de la mañana, a bordo de un barco alquilado con capitán y marinero. Poco después de salir del puerto mandó lanzar las líneas y cuando se produjo la picada se encontraban todavía a unas cuatro millas, con la costa todavía a la vista. Lo normal es que este tipo de pesquería se produzca entre 25 y 30 millas mar adentro, cuando lo único que se ve es azul por todas partes.

Transcurrieron dos horas y media desde la picada hasta el final de la lucha. Pocos días antes se habían producido también picadas de marlines y de un atún de importantes dimensiones, pero lograron escapar. En una segunda salida este mismo año no se llegó a sentir ni una picada, y fue en la cuarta jornada de pesca, la última prevista antes de volver al trabajo en Asturias, cuando se produjo la captura, un ejemplar de 190,5 kilos, 420 libras, que es la medida oficial en Cabo San Lucas.

Según la base de datos más utilizada por los científicos oceanográficos, el marlin azul es avistado en todo el Atlántico, preferentemente por debajo del canal de La Mancha, en la parte oriental, y del estado de Arizona, en la occidental, pero en este caso la captura se produjo en el Pacífico.

Manuel Ampudia, propietario de la cafetería Europa, declara dos actividades desde niño: la pesca y la hostelería. La primera, consecuencia de su proximidad a la mar, y en Gijón también busca la manera de salir a pescar de vez en cuando a bordo de la lancha de su hijo o de algún amigo; la segunda, por la cafetería que explotaba su padre en Ribadesella. Su experiencia detrás de la barra le llevó a conducir negocios del sector siete años a México y a su regreso, hace ya 14 años, mantiene la costumbre de cruzar el océano cada vez que puede.