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José Aurelio Lloréns, ante su parroquia, la de Contrueces.
José Aurelio Lloréns, ante su parroquia, la de Contrueces. / P. UCHA

«Coordinaré a las parroquias para tener el mayor consenso en la actividad pastoral»

  • josé aurelio llorens, Nuevo arcipreste de Gijón

  • «Tenemos que reactualizar el mensaje evangelizador en sintonía con las pinceladas que nos da el Papa, que son de una frescura impresionante»

José Aurelio Lloréns, párroco de la Sagrada Familia, de Contrueces, jurará el próximo martes el cargo de arcipreste de Gijón, que desempeñará durante tres años. Siempre ejerció su labor pastoral en parroquias gijonesas -desde 1979 se ocupa de la de Contrueces-, lo que ahora compatibilizará con las necesidades del arciprestazgo.

-¿Cómo recibió la noticia de que era nombrado arcipreste de Gijón?

-Los dos últimos años era vicearcipreste y, al acabar su mandato el párroco del Buen Pastor, quedé en funciones. A finales de septiembre el obispo pidió a todos los curas de Gijón tres nombres para elegir al nuevo arcipreste. Por lo visto, el más votado debí de ser yo. Me lo comunicó el obispo hace unos quince días.

-¿Y cómo se lo tomó usted?

-Le dije que tenía mis miedos, que estaba inseguro, pero él me dijo que le prestaba que fuera yo el arcipreste y que contaría con la ayuda de Dios y con la suya.

-¿Cuáles serán sus funciones con ese nuevo cargo?

-Coordinar, animar o aglutinar a las parroquias para tener el mayor consenso en la actividad pastoral, así como servir de correa de transmisión entre el obispo y los sacerdotes.

-La labor de coordinación siempre es interesante...

-Sí, pero hay que tener cuidado con las sensibilidades. Hay veces que puedes hablar de más y alguien lo puede tomar mal, creando crispación sin quererlo.

-Pero no parece que vaya a tener problemas entre los sacerdotes de Gijón, no en vano le eligieron ellos ¿no?

-Espero que sí.

-¿Es compatible la labor como arcipreste con la habitual de la parroquia?

-No supone ningún impedimento.

-Aún tiene que jurar el cargo. ¿Cuándo será?

-El martes, a las diez de la mañana, en el Obispado de Oviedo.

-Usted nació en Cimadevilla y tiene 72 años. Siempre ejerció su labor pastoral en Gijón. ¿Por qué parroquias de la ciudad ha pasado?

-Me ordené sacerdote en 1975 y estuve en las parroquias de San Miguel, La Purísima y el Buen Pastor. Había estado en Contrueces colaborando con el párroco que había y muchos feligreses de aquí iban al Buen Pastor a funerales que celebraba yo. Un día el cura de aquí se marchó y me pidieron que ocupara su lugar. Como insistían, me vi obligado a consultar con mis superiores y llegué a la parroquia en octubre de 1979, y hasta ahora.

-También ejerció una gran labor educativa en distintos centros de Gijón durante muchos años...

-Llevaba unos años pensando en dejar las clases, porque estaba como agotado. Además, veía que aumentaba la feligresía en el vecindario, con las nuevas construcciones en Montevil y esta zona. Estar dando clases todas las mañanas y algunas tardes con claustros y reuniones me llevaron a un punto de agotamiento. Aprovechando que en el curso 2000-01 nos pidieron un trámite para seguir dando clase, decidí no hacerlo y dedicarme a la parroquia.

-Tantas clases le han convertido en uno de los sacerdotes más conocidos entre los gijoneses de ciertas edades, ¿no es así?

-Bueno, solo por unas generaciones de alumnos.

Francisco «cae bien»

-¿Cuáles cree que pueden ser actualmente las principales necesidades de la Iglesia en las parroquias de Gijón?

-Recrear la tarea evangelizadora de la Iglesia en sintonía con las pinceladas que nos proporciona el Papa, que son de una frescura evangélica impresionante. Es importante reactualizar el mensaje evangelizador.

-¿Cree que puede ayudar el hecho de que el discurso del Papa Francisco sea más cercano a lo que piensa la gente?

-Sí. A la gente le está cayendo muy bien el Papa. El mero hecho de que cuando fue elegido y salió al balcón de San Pedro no diera la bendición sino que la solicitó de los fieles que estaban presentes para realizar bien su trabajo fue algo impresionante. Nunca se había visto un detalle así. Ahora, todos esperan que cumpla adecuadamente.

-Parece que tiene una 'readaptación' del discurso de la Iglesia...

-Más bien una clarificación del discurso, presentado la novedad del Evangelio. Es importante presentar esa novedad como algo distinto de lo que ofrece el mundo. Pero la Iglesia también tiene que tener en cuenta las circunstancias humanas del momento.

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