El Comercio

Tras la pista de los crímenes

Matadeón (León). Búsqueda este mismo año en un solar de Mari Trini Suardíaz y su hija, desaparecidas en 1987.
Matadeón (León). Búsqueda este mismo año en un solar de Mari Trini Suardíaz y su hija, desaparecidas en 1987. / PAÑEDA
  • La Unidad de Delincuencia Violenta investiga asesinatos, robos y desapariciones

  • El grupo cuenta con ocho policías dedicados de pleno a esta actividad. Ha resuelto asesinatos como el de la hostelera Sonia Meléndez Mitre

«En este grupo no entendemos ni de horarios ni de descansos. El trabajo puede saltar en cualquier momento y las primeras horas son cruciales en una investigación. Supone un sacrificio personal y familiar muy importante, te tiene que gustar, porque si no, aquí no aguantas...». El inspector Ignacio Javier Martínez Pinsón es el jefe de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Gijón, formada por ocho personas que se dedican a esclarecer los casos que más conmoción causan entre la ciudadanía: crímenes, desapariciones, asaltos con violencia y robos en viviendas, entre otros.

Suyos son los trabajos policiales que se materializaron, por ejemplo, con la detención de 'Makelele' como supuesto autor de la muerte de la hostelera Sonia Meléndez Mitre. O los asesinatos ya juzgados como los de María de León Reyes (cuyo autor, 'El Patata', estuvo fugado varios meses hasta ser localizado en Portugal); el de Amador Acebal en la calle Pinzón en 2013; el de María Teresa Incógnito en Tremañes en 2007; o el de Arcadio Álvarez, también en 2007. Tienen el cien por cien de efectividad de resolución de homicidios. No hay ninguno pendiente de resolver. Los crímenes de Juan Carlos Roces en el Carvi en 2010 y el de Rosindo Marqués Pinto, en una caseta de obra en Porceyo en 2006, están esclarecidos policialmente. En el primero el TSJA revocó la sentencia condenatoria de la Audiencia Provincial para el detenido y juzgado por el violento episodio y en el segundo caso, el de Marqués Pinto, el presunto autor se suicidó días después de su detención y puesta en libertad con cargos.

Los avances de la técnica juegan a favor de los investigaciones, pero no suplen el trabajo y la pericia de los agentes. Ayudan, pero no solucionan. Los resultados de los análisis de ADN recogidos en la escena de crimen pueden ser determinantes, pero no son las únicas pruebas. «Cada investigación es distinta, lo indispensable es empezar a trabajar lo antes posible y estar atento a todo, aunque al principio pueda parecer insignificante», apunta el jefe de la UDEV, quien prefiere no desvelar cómo trabajan «para no dar pistas a los delincuentes, ya bastante información tienen con los medios, internet y las series policiales». En lo que sí redunda es que «la entrega y disponibilidad es total, si el hecho se produce a las dos de la mañana hay que levantarse de la cama y si el sospechoso se va, hay que ir detrás».

En lo que más tiempo han invertido en los últimos meses es en los robos en viviendas, unas 60 en lo que va de año, casi todos mediante 'bumping'. «La mayoría son obras de bandas itinerantes que están unos días en la ciudad y luego se van, es complicado por la movilidad que tienen», apunta Martínez Pinsón. Pese a esa dificultad, en primavera desarticulaban una banda de rumanos que perpetró una treintena de robos.

Dar respuesta a los familiares

También en las desapariciones. «Nada nos gustaría más que darles una respuesta a los familiares de Pedro Matías y Yolanda, los desaparecidos de La Calzada y Nuevo Gijón, seguimos trabajando y no cerramos los casos por mucho tiempo que pase», remarcan los agentes, que a principios de año llegaron a desplazarse a Matadeón (León) para excavar en un solar en busca de la gijonesa Mari Trini Suardíaz y su hija pequeña, a quienes se le perdió la pista en 1987.

No descuidan tampoco lo que a todas luces pueda parecer una nimiedad, pero que también forma parte de esa delicada labor. Todos los miércoles por la mañana, puntualmente, les llama por teléfono un hombre con problemas mentales que vive con la certeza de que le intentan envenenar. Les avisa que el viernes saldrá para hacer compras y les pide que le vigilen la casa hasta que vuelva para evitar que esos envenenadores aprovechen su ausencia. «Le escuchamos, que al final es lo único que quiere...», comenta el jefe de la unidad. Porque para uno, lo que le pasa a él es lo más importante. Para la UDEV lo importante es todo.