El Comercio

Herido muy grave un pescador al caer de una altura de tres metros en Fomento

Sanitarios y bomberos practican la reanimación al pescador, en el Puerto Deportivo.
Sanitarios y bomberos practican la reanimación al pescador, en el Puerto Deportivo. / P. CITOULA
  • La víctima, de 33 años, resbaló y se precipitó de cabeza contra el primer peldaño de una escalera de piedra para luego acabar inconsciente en el agua

Sufrió una nefasta caída que le dejó en estado gravísimo. Un pescador de 33 años, M. J. S. G., resultó ayer herido de gravedad después de resbalar en el espigón de Talasoponiente y precipitarse de cabeza contra una de las escaleras de piedra de acceso al muelle de Fomento, desde una altura de unos tres metros. Tras el brutal golpe, salió despedido hacia el agua, donde quedó inconsciente.

Fueron los compañeros con los que se encontraba quienes alertaron a los servicios de emergencias, ante la imposibilidad de llegar hasta donde se encontraba el cuerpo, boca abajo en el agua y que permanecía inmóvil. Rápidamente, se puso en marcha un amplio dispositivo de rescate en el que participaron la Policía Local, Policía Nacional, bomberos, Salvamento Marítimo y el Helimer Cantábrico. Los efectivos del parque de bomberos, a bordo de una lancha, fueron los primeros en llegar hasta el lugar en el que estaba el pescador. Le practicaron las primeras maniobras de reanimación y lo trasladaron a la rampa de Motonáutica, donde continuaron con el masaje cardiaco junto a los técnicos del Servicio de Atención Médica Urgente (SAMU).

El hombre estaba en parada cardiorrespiratoria y su situación era de extrema gravedad. Los ejercicios de reanimación se prolongaron durante aproximadamente media hora, hasta que consiguieron estabilizar a la víctima y trasladarla con vida al Hospital de Cabueñes.

En el lugar del accidente quedaron la caña de pescar -con un pez en el anzuelo que sacó justo antes de la caída-, los potarros que utilizaba de cebo y la mochila en la que llevaba en material de pesca. A la hora del accidente, sobre las ocho de la tarde, había una fuerte bajamar, lo que hizo que la escalera sobre la que se precipitó estuviese totalmente al descubierto.

«Fue muy mala suerte, el chaval resbaló y cayó por el hueco de cabeza, casi no había agua que lo amortiguase; si llega a haber pleamar igual no le hubiese pasado nada», comentaba otro pescador que se encontraba a varios metros. «El chico llevaba ahí bastante tiempo, desde el oscurecer, hacía una noche guapísima con la luna tan grande, esto ha sido un infortunio tremendo, a ver si sale para adelante», añadió el testigo.