El Comercio

Veteranos en el cuidado cercano

El equipo médico del centro de salud de El Coto, frente a la puerta principal.
El equipo médico del centro de salud de El Coto, frente a la puerta principal. / PALOMA UCHA
  • El centro de salud de El Coto celebra el jueves 30 años con talleres, charlas y música

  • «Al igual que el barrio, hemos cambiado mucho. Tanto por el volumen de trabajo como por el perfil de los pacientes», dice el pediatra Martínez Blanco

Según se acercan las tres de la tarde, los últimos pacientes abandonan las consultas y las batas vuelven a lucir sobre las perchas. Es la hora de comer y, como viene pasando desde hace treinta años, médicos y enfermeras dan por finalizado el turno de mañana mientras charlan distendidamente. «Después de todos estos años hemos conocido a las madres que ahora son abuelas. Tres generaciones que acuden a nosotros desde que nacen hasta que mueren», sintetiza Montserrat Muñoz. Esta enfermera es de las pocas que continúa desde que el centro de salud de El Coto abriese sus puertas en 1986, iniciando junto a otros tres barrios una incipiente red de Atención Primaria. Para soplar las treinta años velas, y así hacer un detallado repaso a su historia, desde el centro han programado para el jueves una jornada con talleres, mesas redondas, proyecciones e incluso un concierto.

«Hemos cambiado mucho, al igual que el barrio. Tanto el volumen de trabajo como el perfil de los pacientes tienen poco que ver con lo que nos encontrábamos en los años 80», explica Jacinto Martínez Blanco, uno de los tres pediatras que trabajan en el centro. Su experiencia en El Coto se remonta hasta 1988, cuando Viesques «prácticamente no existía». Con el crecimiento de este barrio, que atrajo muchas familias jóvenes con hijos, la consulta vivió años de «auténtica saturación», debido a la gran demanda de sanidad infantil y a los recursos limitados con los que contaban. «Todavía a día de hoy las sustituciones se hacen de rogar y nos siguen contestando con la excusa de la crisis», denuncia.

Desde su inauguración, la tecnología y la capacidad de atención del centro han ido en aumento, culminando con la reforma de 2004, que doblaría el tamaño del centro. El paso del tiempo había hecho que el antiguo cuartel militar sobre el que se asentaban se quedase pequeño para los vecinos de El Coto y aledaños.

«Tenemos una capacidad de diagnóstico más que interesante. Contamos con dispositivos de electrocardiograma, espirometría y, recientemente, podemos trabajar con cirugía menor ambulatoria y con ecógrafo», sostiene Faustino Blanco, consejero de Sanidad en la pasada legislatura y uno de los doce médicos que actualmente atiende a las familias del barrio.

Las nuevas generaciones del centro de salud están representadas por los médicos y enfermeras residentes, que trabajan una vez finalizada la carrera en un centro a su elección para así especializarse y ganar experiencia laboral. «Vengo de Madrid, tras pasar por otros tres centros sanitarios, por la calidad de la sanidad asturiana y por el programa de talleres que se oferta a los vecinos», explica el enfermero Carlos Sanz, especialmente interesado en los programas de trabajo con la ciudadanía. Con profesionales así, la salud de los vecinos del barrio seguirá en buenas manos.