El Comercio

Fernando López de Prado.
Fernando López de Prado. / E. C.

Fallece el cirujano vascular Fernando López de Prado

  • Se había jubilado en 2012 tras 55 años practicando la medicina con gran reconocimiento de sus pacientes por el rigor profesional y trato afable

Ayer falleció en Gijón, a los 85 años, el cirujano vascular Fernando López de Prado, hombre con tan amplia como reconocida trayectoria profesional en la ciudad, que decidió dejar la medicina hace ahora poco más de cuatro años, tras nada menos que 55 de dedicación incondicional a sus pacientes.

Nacido en Ribadeo, López de Prado estudió en Santiago de Compostela, en cuya universidad se casó con María del Carmen González-Regueral, con la que tuvo dos hijos: María Eugenia y Fernando. No obstante, desarrolló prácticamente toda su vida laboral en Asturias, a donde llegó poco después de licenciarse.

Trabajó tanto en la sanidad pública como en la privada, pero siempre con la premisa de conceder la máxima atención al bienestar de los pacientes. Su fama como cirujano no logró superar su prestigio como persona y a menudo demostró que una relación humana y afectiva con los enfermos puede tener mejores propiedades curativas que cualquier progreso técnico o fármaco.

El antiguo Sanatorio del Carmen, donde ingresó de la mano de su amigo el urólogo Carlos del Río Rey-Stolle.

No tardaría en formar parte también del equipo quirúrgico que en la entonces Residencia Sanitaria José Gómez Sabugo, actual Hospital Universitario de Cabueñes, dirigía José Luis Tinturé. En todo caso, el colofón a su vida profesional lo puso en el Sanatorio Covadonga, en el que ejerció durante veintidos años.

Doctores como Fernando Martorell y Antonio Ortega fueron colegas importantes en la carrera del ayer fallecido, a los que tuvo siempre presentes con un recuerdo que mezclaba admiración y agradecimiento.

Funeral a las 17.30 horas

Los restos mortales de Fernando López de Prado serán despedidos en la iglesia parroquial de la Asunción, a las cinco y media de la tarde hoy, por familiares, amigos y sin duda buen número de las personas que le deben salud y bienestar. A continuación, el cadáver será incinerado en el Tanatorio Gijón-Cabueñes.