El Comercio

«El tacto es importante desde las edades tempranas»

Niños de la escuela Flipper practican masaje en el aula.
Niños de la escuela Flipper practican masaje en el aula. / AURELIO FLÓREZ
  • La Asociación Española de Masajes Infantiles organiza por primera vez en Gijón unas jornadas que «resaltan el valor de las caricias»

Hay masajes de todo tipo: relajantes, energizantes, con piedras volcánicas, de acupuntura... No cabe duda de que todos ellos producen «gran placer» y muchas veces son la cura a ese estrés o dolores musculares que surgen en el día a día. Pero los masajes van mucho más allá. También son una forma de «comunicación», sobre todo si quienes los reciben son personas de edades tempranas. Estas «caricias» pueden mejorar la «confianza, salud y vínculo familiar» de los recién nacidos. Quienes quieran conocer y entender mejor ese «primer lenguaje» para mantener una conexión a través de la piel con su pequeño o pequeña podrán asistir el sábado en el hotel Tryp a las jornadas 'Acércate a la infancia con tacto' que la Asociación Española de Masajes Infantiles (AEMI) organiza en el Principado por primera vez.

«El objetivo es resaltar la importancia del tacto en las edades más tempranas», explica Sofía Olaya, miembro de la entidad catalana que considera que, a día de hoy, el tacto es algo que se tiene «olvidado». «No se trata de un masaje terapéutico porque los bebés no nacen con nudos y tensiones», asegura. La afectividad y la unión con los padres son los pilares fundamentales que AEMI explicará a través de ponencias relacionadas con la primera infancia y talleres en torno al masaje infantil, para dar a conocer «los beneficios afectivos y fisiológicos» de estas técnicas que, como dice Olaya, ayudan a aliviar «los cólicos, gases y facilitar el sueño del bebé, entre otras muchas cosas».

Pero, ¿cuál es la forma adecuada de llevar a cabo este método? Cualquier momento del día, explican, puede ser bueno para dar un masaje al bebé. Solo depende del estado en el que se encuentre para recibirlo. «Tiene que estar receptivo, atento y con deseos de comunicarse con mamá o papá». Sus señales son las que permiten saber si se puede continuar o no. Tan importantes son esos signos que hay que saber distinguirlos: si llora, frunce el rostro o se pone tenso es mejor parar. Al fin y al cabo se trata de tener «tacto con tacto».

Cada vez hay más interés en aprender este método de comunicación. Pero hay que tener cuidado «pues existe mucho intrusismo», matiza. Por ello, la entidad ofrece cursos avalados por la Asociación Internacional de Masaje Infantil que garantizan el «respeto a los bebés», pues si lo adaptamos según la edad del niño, se instaura en la familia y genera «buena comunicación entre todos sus miembros», explica la gijonesa Inés Cañedo, quien posee el título de educadora de masaje infantil y lo practica en el Jardín de Infancia Flipper de Gijón. «La escuela es una opción. Si el grupo es muy pequeño se utilizan técnicas como el masaje que posibiliten la vinculación entre la educadora y el bebé estableciendo una relación basada en el afecto, cuidado y respeto», señala.