El Comercio

El complejo equilibrio entre deberes y ocio

Asistentes a la asamblea del Movimiento por la Escuela Pública.
Asistentes a la asamblea del Movimiento por la Escuela Pública. / JOAQUÍN PAÑEDA
  • El Movimiento por la Escuela Pública considera «desafortunada» la campaña contra las tareas escolares en casa

  • El colectivo cierra su asamblea sin fijar una posición conjunta sobre los ejercicios de refuerzo una vez acaban las clases

El debate sobre los deberes centró ayer la asamblea del Movimiento por la Escuela Pública, donde están representados profesores, alumnos, padres y sindicatos. Y las múltiples aristas de las tareas escolares para hacer en casa quedaron de manifiesto en el intercambio de opiniones entre los asistentes. Tanto fue así que, al final, no se llegó a adoptar una posición común, si bien es cierto que en general todos coincidían en la necesidad de coordinar y racionalizar los deberes que se encargan a los estudiantes, especialmente en Educación Primaria, donde consideran que está el verdadero problema. También coincidieron en definir la huelga de deberes convocada por la CEAPA como «desafortunada y no oportuna».

«En algunos casos sí son excesivos», planteaba una de las madres durante la reunión, quien también incidía en que en su caso había tomado medidas y se había dirigido al centro educativo cuando se daban esas situaciones. «El problema está en Primaria. Además, los tutores tienen la sartén por el mango» a la hora de decidir si aceptan o no los planteamientos de los padres cuando entienden o detectan que se han pasado demasiadas horas con la tarea con lo que los periodos de ocio del niño acaban desapareciendo, apostillaba otra de las asistentes, madre y profesora.

«La campaña de la CEAPA no viene a cuento, cuando estamos en plena batalla contra la LOMCE y los recortes», defendió Beatriz Quirós, de Suatea, quien incidió en que el profesorado de Primaria y Secundaria «no tiene tiempo para nada» tras los recortes que se vienen sufriendo en los últimos cinco años, el aumento de los alumnos, la ampliación de los contenidos a abordar en el curso y el incremento del trabajo burocrático, entre otras cuestiones. «Y como no se tiene tiempo, al final acabas diciendo al niño que lo acabe en casa» para poder cumplir con el temario especialmente cuando al final del curso hay una reválida.

«Hay que encontrar una cooperación entre escuela y padres, siempre teniendo claro que el peso fundamental del aprendizaje tiene que recaer en la escuela», decía Luis Fernández, quien rechazaba hasta la idoneidad del término deberes. Eso sí, hubo cierta coincidencia a la hora de señalar que este debate sobre los deberes desvía la atención de la LOMCE. «Las reválidas siguen y están ahí para quedarse», se advirtió en la asamblea.

Apoyo a la huelga del día 24

De hecho, en esto sí hubo unanimidad y se acordó apoyar la huelga convocada para el próximo día 24 por el Sindicato de Estudiantes en contra de las reválidas. Y es que ninguno de los asistentes cree que se haya producido avance alguno con la aprobación de la proposición de ley socialista el martes en el Congreso apara suspender su aplicación. «Es un lavado de cara del PSOE, una engañifla», remarcó Quirós.