El Comercio

Prudencio Díaz Monasterio-Guren dialoga con Couto.
Prudencio Díaz Monasterio-Guren dialoga con Couto. / CITOULA

De la bombilla al led en 60 años

  • Muniello celebró su aniversario con clientes, proveedores y autoridades

  • Prestigioso cardiólogo ahora retirado, Prudencio Díaz Monasterio-Guren compaginó la medicina con la supervisión del almacén eléctrico

Prudencio Díaz Monasterio-Guren es más conocido en Gijón como cardiólogo y especialista en medicina interna que como presidente de un negocio familiar que acaba de cumplir sesenta años, Muniello Electricidad. Él mismo reconoce que de electricidad sabe lo justo «para que no me entre la corriente» y da absoluta prioridad a la medicina a la hora de explicar su participación en Muniello, si bien algunos de sus próximos, sin quitarle razón, aseguran que nunca desatendió la supervisión del almacén eléctrico, sin perjuicio de que fueran otros sus gestores más directos. «Yo era el engrasador del negocio; es decir, el que ponía la manteca».

En cualquier caso, ayer no era día para hablar del bienestar de las vísceras humanas, sino de la salud de una empresa que comenzó con la bombilla incandescente y que ha llegado al diodo emisor de luz (LED) con más gloria que pena, sin que la crisis lograra apagar su brillo y con ganas y capacidad para seguir creciendo en una expansión que ha llegado ya a Galicia.

¿Por qué Lugo? Prudencio contesta con la socarronería que acompaña la mayoría de sus frases: «viajé allí y me convenció. Se come bien y me dije, si se come bien, se venderá mejor». La experiencia lejos del origen gijonés está resultando positiva, según explicó ayer su hija Rocío a las autoridades, con la alcaldesa Carmen Moriyón y el director general de Minería y Energía del Principado Isaac Pola al frente, que acudieron a Muniello para brindar por el éxito de una empresa asturiana que tiene 18.000 referencias de venta, es decir, productos a disposición del cliente.

En los 60 años de vida de Muniello Electricidad han cambiado muchas cosas y no solo las técnicas de iluminación. La primera expansión, desde la calle Trinidad, se produjo con un segundo comercio en la calle del Instituto, frente al que la misma firma tiene actualmente. Allí, los dependientes encontraban con sorprendente agilidad cualquier producto que se les pidiera tras desaparecer en una aparentemente desordenada trastienda. Ayer quedó demostrado que todos los productos que Muniello almacena tienen su lugar perfectamente asignado y un control informatizado de las existencias.

Separar y reciclar

Hace 60 años los residuos eléctricos iban a la basura y hoy ocupan también un lugar en las instalaciones de la empresa, como consecuencia de la obligación de separar y reciclar. No es lo mismo, tampoco, un negocio incipiente con un puñado de empleados, que una empresa con treinta personas en nómina.

Lo que no ha cambiado es el carácter familiar de la firma, que no parece probable que caiga en manos de ninguna multinacional, aunque tenga a muchas como proveedoras. Prudencio siempre confió la gestión a los cercanos. Ya su padre inició el negocio con un cuñado y él tuvo también a un familiar como gerente, Antonio Corujedo, hasta que una de sus hijas, Rocío, se hizo cargo de la dirección. ¿Es que el ojo del amo engorda al caballo? «O se lo come -replica el presidente de Muniello-. En nuestro caso, creo que la clave estuvo en no hacerlo y reinvertir los beneficios. Eso nos permitió crecer y ahora ya está bien, pero todavía tenemos capacidad para seguir creciendo».