El Comercio

Detenida una pareja por robar muebles y destrozar un piso de alquiler en El Natahoyo

  • El propietario, que denunció a los arrestados por no pagar la renta, cifró en más de 3.000 euros los desperfectos y enseres sustraídos

El mayor temor del propietario que alquila su vivienda es que sus inquilinos se la destrocen. Y esto fue precisamente lo que le ocurrió a un vecino de Gijón en fechas recientes. Agentes de la Policía Nacional detuvieron a una pareja por causar graves desperfectos y sustraer parte del mobiliario del piso donde residían en régimen de alquiler. Los presuntos autores de los hechos son un hombre y una mujer, de 30 y 39 años, respectivamente. Según fuentes policiales, la investigación se inició con la denuncia del propietario de la vivienda en cuestión, situada en el barrio de El Natahoyo. El dueño del inmueble puso en conocimiento de la Policía Nacional que sus arrendatarios, quienes no le pagaban el alquiler desde hacía meses, habían abandonado el piso y el estado del mismo era de «deterioro absoluto».

Puertas arrancadas

Al abrir la puerta del domicilio, el propietario se encontró con varios muebles quemados, grifería dañada e, incluso, con puertas arrancadas. Además, los inquilinos se habían apropiado de una cama, colchones, mesitas y ropa de hogar. Según sus cálculos, en total, los daños causados y los efectos sustraídos ascendían a más de 3.000 euros. Los agentes del grupo primero de la Brigada de Policía Judicial comprobaron el estado de la vivienda y lo cotejaron con el inventario que ambas partes habían firmado en el contrato de alquiler. Una vez constatado que los desperfectos causados en el domicilio no se debían al desgaste o a un uso racional, procedieron a la detención de las personas denunciadas por daños y apropiación indebida. Ambos arrestados tenían antecedentes policiales por estafa.

Por desgracia, los destrozos y hurtos en viviendas de alquiler no son algo aislado. El pasado mes de junio, la Policía Nacional detuvo a un hombre de 39 años por unos hechos similares. En aquella ocasión, los enseres sustraídos y los desperfectos causados ascendían a 9.000 euros. La investigación comenzó entonces porque al propietario se le notificó la rescisión del contrato de arrendamiento por parte de la agencia inmobiliaria. Cuando entró a comprobar el estado del piso, descubrió que se habían llevado los electrodomésticos y muebles de la cocina, la mesa del salón, los sofás, las lámparas, cortinas, las camas y mesillas, así como todo el menaje del hogar, vajillas y cubertería.

Además, todas las puertas presentaban daños, hasta las de los armarios empotrados, que estaban desencajadas y presentaban agujeros. Asimismo, los enchufes habían sido arrancados y tenían los cables por fuera. Incluso, el arrendatario se había llevado la cortina de la ducha y la tapa del inodoro. La situación se agravaba por los impagos, ya que no había abonado el mes de marzo a cuenta de la fianza dada y había dado de baja el suministro de la luz.