El Comercio

Manuel Doblaré destaca el futuro de la ingeniería biomédica.
Manuel Doblaré destaca el futuro de la ingeniería biomédica. / E. C.

«Pronto habrá ingenieros trabajando codo con codo con los equipos clínicos»

  • Manuel Doblaré Castellano, Catedrático de Medios Continuos y Teoría de Estructuras de la Universidad de Zaragoza y miembro de la Real Academia de Ingeniería

  • «Los nanorobots cirujanos hoy son ciencia ficción pero yo no los veo tan lejos, de aquí a diez o veinte años como mucho»

Nanocirujanos que operen nuestras células, impresoras 3D de las que obtener un corazón listo para se trasplantado al cuerpo humano y glóbulos blancos modificados genéticamente que solo ataquen a las células cancerosas. Suena a ciencia ficción, pero está más cerca de ser una realidad de lo que imaginamos gracias a la ingeniería biomédica. Una disciplina que vive su mejor momento y a la que todo el mundo se quiere sumar, según señala el reputado ingeniero Manuel Doblaré Castellano (Córdoba, 1956). Hoy al mediodía hablará de esto, y mucho más, en la Escuela Politécnica de Ingeniería.

Según su experiencia, ¿que debería hacer Asturias para implantar la ingeniería biomédica?

Lo primero sería conocer sus fortalezas, tanto desde el punto de vista médico como desde el de la ingeniería. Saber en qué aspectos está avanzando más la medicina en la región y cuáles son los intereses de los grupos de investigación mejor posicionados. A partir de ahí, hay que unir a unos y otros, pues no se puede hacer ingeniería biomédica sin los profesionales de la salud, y decidir en qué campos queremos destacar. Una vez tomada la decisión hay que establecer un plan de formación de personas y de creación de equipos multidisciplinares que trabajen junto a los hospitales.

Su colega Leandro Pecchia hablaba el otro día de los nanosensores como uno de los últimos avances en el campo de la ingeniería biomédica. ¿En qué otras novedades se está trabajando?

Hay muchísimas cosas. Dentro del campo de los fármacos, por ejemplo, se está trabajando para crear medicamentos prácticamente personalizados, dirigidos a un tipo celular concreto y sin efectos secundarios sobre el resto de células y órganos. En el tema de implantes de lo que se trata es de que sean funcionalizados. Es decir, que sean capaces de interaccionar con el tejido circundante. En cuestión de rehabilitación y discapacidad son conocidos los exoesqueletos que se están desarrollando ahora para poder llevar a cabo la función de movimiento que la persona no es capaz de realizar. En estos momentos hay una explosión absoluta de las aplicaciones de ingeniería, física y química no solo en medicina, sino también en biología, en genética...

¿Estamos en la edad de oro de la ingeniería biomédica?

Sin ninguna duda. De hecho, los sistemas nacionales de salud comienzan a ser conscientes de la importancia de contar con ingenieros. No solo para el mantenimiento de las máquinas, sino para tenerlos dentro de los hospitales, trabajando codo con codo junto a los equipos clínicos. Se hace en muchas partes del mundo y en España se verá pronto.

¿Está ligado el futuro de la medicina a la ingeniería?

Absolutamente. Hoy no se concibe la medicina sin la tecnología. Ya no es posible. En estos momentos cualquier hospital al que entre parece aquello la NASA.

Se habla de la posibilidad de crear nanorobots cirujanos. ¿Ciencia ficción o realidad?

Hoy es ciencia ficción, pero yo no lo veo tan lejos. El control en estos momentos de las nanomáquinas o nanorobots está alcanzando unos niveles que hacen perfectamente posible imaginar un futuro, de aquí a diez o veinte años como mucho, en el que haya nanorobots programados para hacer operaciones o nanocirugía a nivel celular.

¿Lograremos algún día imprimir un corazón?

Ya lo hay. En estos momentos existen impresoras que no solo imprimen la matriz del tejido, sino que también incorporan las células correspondientes. En Estados Unidos se imprimió en 3D hace muy poco una vejiga urinaria.

¿Y son funcionales? ¿Se pueden trasplantar a un humano?

No directamente. Previamente hay que acondicionarlas, mantenerlas durante un tiempo de forma que las células vayan creciendo y formando los tejidos.

¿Cómo se están tomando las ingenierías más tradicionales el auge de la biomédica?

Lo ven como una nueva oportunidad. Prácticamente todas las ingenierías tradicionales tienen su papel en la aplicación biomédica. Es verdad que tienes que aprender cosas nuevas, pero en realidad es un campo nuevo y de gran interés para aplicar aquello que ya desarrollaste.