El Comercio

La falta de pediatras obliga al Hospital Begoña a suspender los partos de forma temporal

Una mujer y una niña pasan por delante del hospital.
Una mujer y una niña pasan por delante del hospital. / PALOMA UCHA
  • La gerencia asegura que el servicio estará restablecido en enero, cuando prevé la incorporación de un tercer especialista

La falta de pediatras ha obligado al Hospital Begoña a adoptar una medida inédita: desde hace dos meses no atiende partos y no podrá hacerlo al menos hasta finales de año, según estima la dirección. La explicación es que dos de los cuatro pediatras con que hasta ahora contaba el centro sanitario -propiedad del Igualatorio Médico (IMQ)- han dejado de prestar sus servicios en los últimos meses para incorporarse a la sanidad pública. De los dos pediatras que siguen pasando consulta en las instalaciones de Pablo Iglesias, uno no atiende partos y «una persona sola no puede hacerse cargo» de esa atención, explicó ayer a EL COMERCIO el gerente del hospital, Pablo Hernández, en referencia al único facultativo que en la actualidad podría asistir a las parturientas.

En el Hospital Begoña, los partos son asistidos por ginecólogo, pediatra, anestesista y matrona. Esta situación está suponiendo un lógico trastorno a las pacientes y al propio centro ya que «llevamos cuarenta años atendiendo partos y es la primera vez que nos ocurre algo así», lamentó Hernández.

De todas formas, aclara, se trata de una circunstancia «temporal» que confía en que quede subsanada a finales de año, de forma que «en enero podremos volver a atender partos». El gerente del centro sanitario reconoció asimismo las dificultades que se están encontrando para cubrir esas dos bajas en el área de Pediatría ante la escasez generalizada de especialistas en la región. Una escasez que también afecta a la sanidad pública de Oriente a Occidente.

Sin ir más lejos, el pasado mes de octubre la Sociedad de Pediatría de Asturias, Cantabria y Castilla y León alertaba sobre la falta de pediatras en estas tres comunidades autónomas, en las que la carencia supone un «problema», más acusado en las zonas geográficas muy amplias con una baja densidad de población infantil. Asturias cuenta con 250 profesionales, Cantabria con 125 y Castilla y León con 600, según informó la propia entidad que destaca la «importancia y necesidad» de que se reconozcan las especialidades pediátricas tanto por la formación de los profesionales, como por la necesidad de ofrecer a todos los menores una atención sanitaria excelente.

Según la entidad que preside Corsino Rey, responsable de la UCI pediátrica del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), la alta precariedad laboral del colectivo, unido a la carencia de profesionales, «pone en riesgo el actual modelo de atención sanitaria infantil».

La falta de pediatras llegó a provocar hasta movilizaciones. Fue lo que hicieron los padres del suroccidente después de que las dos plazas del centro de salud de Cangas del Narcea quedaran vacantes -y más de 1.200 niños sin médico- porque sus titulares obtuvieran otro destino en el concurso de traslados convocado en mayo.

Es el mismo problema al que se enfrentan los centros de salud del Oriente de Asturias y del propio Hospital Grande Covián, de Arriondas, cuya plantilla tuvo que ser reforzadas en verano con profesionales de otras zonas de Asturias -principalmente del HUCA y del Hospital de Cabueñes- al registrar un problema de falta de personal.