El Comercio

Mensaje joven, crudo e inclusivo

Asistentes al festival en el Ateneo de La Calzada.
Asistentes al festival en el Ateneo de La Calzada. / PALOMA UCHA
  • El XIII Concurso de Jóvenes Cantantes de la Asociación Gitana de Gijón congregó a una docena de artistas de rap, pop y flamenco

La música siempre ha servido de herramienta para que los distintos colectivos sociales, y en especial la juventud, den rienda suelta a su mensaje, generalmente poco adaptado a los canales de difusión convencionales. Con fuerza, talento y, sobre todo, muchas ganas, una buena representación de esta juventud gijonesa participó ayer en el XIII Concurso de Jóvenes Cantantes para hablar de política, amor o drogas. «Después de tantos años, cada vez tenemos mejor acogida. Los chicos lo ven como una oportunidad para promocionarse y la gente que acude de público lo disfruta mucho», explica Rocío Navarrete, de la Asociación Gitana de Gijón, encargada de organizar cada año este festival de la música novel en el Ateneo de La Calzada.

La cita congregó a una docena de jóvenes que dieron muestra de sus habilidades en tres géneros musicales distintos: rap, balada pop y flamenco. «Al menos esto me inspira, me motiva. El boli y la libreta son mis mejores amigos», cantó Alejandro Fernández, segundo artista que subió al escenario en la categoría de rap. Sus versos hablaron de marginación, amistad y sobre el efecto terapéutico que para él tiene la música, un hilo común que se repitió con el paso de las actuaciones. «Esa chica fue marchitándose como si fuera una rosa. Acabó en la calle y ya nadie quería saber de ella», enunció Luis Miguel Jiménez 'Chama', que habló de la caída a la prostitución de una amiga de la infancia con unos versos crudos y directos que le valieron el primer premio en su categoría.

Los encargados de impartir justicia fueron cinco jóvenes llegados de las asociaciones Mar de Niebla, Abierto hasta el Amanecer y Barrios Solidarios. Debido a la baja de última hora de participantes en las categorías flamenco y balada, que quedaron con cuatro concursantes cada una, se decidió juntar las dos modalidades «por respeto y agradecimiento a los que han venido», según aseguraron desde la asociación. La recompensa para los primeros clasificados ascendió a 120 euros, 75 para los segundos y 50 para los terceros (compartido por dos artistas en la modalidad flamenco/pop).

«Este concurso me encanta. Es totalmente integrador, hay muy buen rollo y el arte que muestran los gitanos es impresionante. Hay que seguir apoyando este tipo de proyectos», sintetiza Bárbara Fuentes, ganadora en la modalidad balada pop. Su apuesta fue una versión del éxito de Pastora Soler 'Quédate conmigo', que cautivó al público de inmediato debido al potente golpe de voz de la artista. En su caso, lleva desde los siete años luchando por vivir de la música, estudiado un grado medio de viola y llegando a actuar en el Teatro Real de Madrid. «Es muy difícil salir adelante en este mundillo pero hay que intentarlo. Mi idea es llegar a ser cantante de ópera y voy a pelear para conseguirlo», sintetiza.

De cara al futuro, el concurso luchará por seguir el camino ya comenzado, pero sin perder la ambición. «Tenemos que seguir mejorando para que los chavales tengan su espacio de encuentro y convivencia. Todo por seguir viviendo momentos de inclusión como los de hoy», explica Navarrete. En concreto, la trabajadora social hace referencia al momento en el que el jurado deliberaba. Ahí, Olimpia Oyonarte, paya, decidió hacer más amena la espera saliendo a bailar con un público gitano volcado a las palmas y varios cantantes espontáneos venciendo la vergüenza. El resultado, un espectáculo musical que no entendió de etnias ni procedencias.