El Comercio

'Etna' despliega sus alas hacia casa

 Ivan Posse, el dueño  de 'Etna', el cernícalo que desapareció en junio en Albandi.
Ivan Posse, el dueño de 'Etna', el cernícalo que desapareció en junio en Albandi. / A. FLÓREZ
  • El dueño del cernícalo recupera a su mascota cinco meses después de su huida

  • «Desapareció en junio porque la atacó un ferre en el aire y se marchó volando. La busqué tres semanas y luego la di por muerta», dice Iván Posse

'Etna' emprendió el vuelo un día de junio para escapar de una amenaza en el aire. Esta hembra de cernícalo solo llevaba un mes en su nuevo hogar cuando debió abandonarlo forzosamente. «Desapareció hace cinco meses porque la atacó un ferre y se marchó volando. La busqué durante dos o tres semanas por el monte y luego la di por muerta». Así relató Iván Posse, el dueño de 'Etna', la desaparición de su mascota. Por fortuna, este candasín residente en Albandi la recuperó ayer gracias a la intervención de una persona anónima y a Fauna Urbana.

«La encontró un señor en Carreño, pero no sabemos dónde», indicó Posse. El rescatador de 'Etna' la llevó a esta tienda de animales gijonesa, que se ocupó de cuidarla y de difundir la noticia de su hallazgo. Para ello, su propietario, Carlos Solares, se puso en contacto con EL COMERCIO. En la edición de ayer, aparecía la foto del cernícalo y el nombre del negocio para que el dueño pudiera recuperar al animal.

Un amigo de Posse fue quien leyó esta información y le avisó. Reconoció a 'Etna' al instante por sus pihuelas, nombre con el que se designa a las correas que aseguran los pies de algunas aves. Él mismo las había confeccionado. El feliz reencuentro se produjo en las propias instalaciones de Fauna Urbana, en el Polígono. Jairo y Carla, de once y cuatro años, acompañaron a su padre para recibir a la aventurera 'Etna'.

«Precisamente, ayer (por el domingo) fuimos con los críos al monte y Jairo dijo: '¿Te imaginas que ahora nos encontramos a 'Etna'?», relató el cuidador del cernícalo. Su anhelo se hizo realidad, no en Carreño, pero sí en Gijón. Ahora, el ave volverá a volar en su casa -«la sueltas en el jardín y vuelve sola»- y a disfrutar de un entorno amigable para los animales. No en vano, la familia tiene perros y un estanque con tortugas y carpas.