El Comercio

«En Gambia el agua limpia es oro»

Ousman Ceesay, César Suárez, Tania Rodríguez y Abdulrahman Bangura, durante la charla.
Ousman Ceesay, César Suárez, Tania Rodríguez y Abdulrahman Bangura, durante la charla. / CITOULA
  • La ONG Asturies por África explica en el IES Montevil la dificultad de acceder al recurso

  • La escasez frena el desarrollo de los países, complica el acceso a las escuelas de muchas niñas y causa la muerte de 5.000 menores al día

Abdularhman Bangura y Ousman Ceesay aterrizaron en Asturias el sábado por la noche tras un agotador viaje desde Gambia, su país natal. Una de las primeras cosas que pudieron comprobar fue que, en casi cualquier lugar que visitaban, el acceso al agua potable estaba al alcance de un movimiento de mano. Todo un lujo que pasa inadvertido debido a la costumbre. «En nuestro país el agua limpia es oro. La lucha por el acceso de todas las familias a un suministro adecuado es una cuestión, en muchos casos, de vida o muerte», sintetiza Bangura. Él es el coordinador sobre el terreno de Asturies por África, una ONG que desde 2008 trabaja en Gambia sobre tres ejes: educación, salud y agua.

Su misión durante esta semana es enseñar a los jóvenes asturianos, a través de la campaña 'Need water my friend', las condiciones de vida en su país para tratar de concienciar y sumar apoyos a su lucha diaria. «Los depósitos de lluvia son el recurso de muchas familias para acceder al recurso. Sin embargo, al ser abiertos, en apenas horas el viento trae polvo y suciedad que la acaba contaminando. Si hay época larga de sequía, claro, directamente ya no hay ese problema», explicó frente a los estudiantes de tercero del IES Montevil. Otra de las opciones que tienen las familias gambianas pasa por acercarse al pozo más cercano. En las zonas rurales, la distancia media para llegar a estos puntos es de seis kilómetros y es la mujer la encargada de hacer diariamente el recorrido. «Además de ser muy costoso sacarla, tampoco te aseguras que el pozo esté saneado», añade.

Caldero compartido en clase

El buque insignia de la ONG asturiana es la escuela levantada en el poblado de N'Dungu Kebbeh, para niños de 4 a 7 años y que actualmente forma a más de 130 niños. En sus muros se aporta, además, una comida diaria que en muchos casos supone la única de los alumnos. Aunque en este caso el agua corriente no sea un problema, la tónica general no es la misma en el resto de escuelas del país. «No es extraño que cada clase cuente con un caldero de agua para que los niños se laven. Es poco higiénico pero necesario para que no se deshidraten por el calor», explica Osman Ceesay, primer asistente del secretario de estado de Educación de Gambia.

La falta de agua potable se traduce directamente en muerte. El cólera, entre otros virus contagiosos comunes en el continente africano, produce diarrea y deshidrata a la persona afectada hasta el extremo. 5.000 niños fallecen al día por este motivo en el mundo, según Unicef. Como concluye la ONG asturiana, «resulta imposible asegurar el futuro de un país si sus jóvenes viven bajo estas condiciones».