El Comercio

De Gijón a Bruselas sin moverse de la piscina

Eloy Rubio, Vene Cepedal, Marcos Arteta, Javier Gómez, Miguel Ángel Vivero, Gabino González, Elena Llanes, Jesús Martínez Salvador, Teresa Rodríguez y Miren Laucerica, en las piscinas de El Coto.
Eloy Rubio, Vene Cepedal, Marcos Arteta, Javier Gómez, Miguel Ángel Vivero, Gabino González, Elena Llanes, Jesús Martínez Salvador, Teresa Rodríguez y Miren Laucerica, en las piscinas de El Coto. / A. FLÓREZ
  • El Patronato premia a los nadadores que han recorrido los 260 kilómetros de su reto en las piscinas municipales

Brazada a brazada, nueve gijoneses ya han logrado completar un reto de desgaste y largo recorrido. Con el objetivo de unir la villa de Jovellanos y Bruselas a través del deporte, desde el Patronato se lanzó una propuesta a principios de año: 260 kilómetros a recorrer hasta el 20 de diciembre. «La distancia se podía completar en grupo o individualmente. Para los que lo intentaban solos, decidimos hacer una escala por lo largo del recorrido. Un kilómetro nadado son diez terrestres», explica el concejal de Deportes Jesús Martínez Salvador. Desde el 24 de febrero, los nadadores podían gestionar el ritmo en función de su tiempo libre y de las fuerzas disponibles. «Ya había hecho más retos de este tipo. Bajé el Sella, el Nalón y recorrí el Camino de Santiago sin salir de la piscina de El Llano», ironiza Vene Cepedal, quien asistió a la piscina de El Coto para recoger un diploma y un gorro conmemorativo.

Esta ruta se dividió en cuatro etapas con final en ciudad olímpica: Barcelona, Chamonix, París y Bruselas. Todo ello para motivar a los competidores y ofrecerles «un reto bonito para materializar una hazaña que finalmente han conseguido», según afirmó el concejal. El grueso de los ganadores finalizó el recorrido entre septiembre y octubre, y el secreto para ello residió en la regularidad. «Tengo una tabla donde apunto el progreso diario, aunque mi media es de 2,5 kilómetros por jornada, sobre todo a crol y braza. Para conseguirlo hay que ser constante y yo, personalmente, me considero un poco maniática. Cuando empiezo un reto quiero acabarlo», sintetiza Cepedal, quien considera «muy importante» la recompensa personal al completar este tipo de retos. Para los rezagados, todavía hay esperanza: queda un mes para completar el recorrido y el último sprint siempre es el definitivo.