El Comercio

«La mayor urgencia de los bomberos son las inversiones en formación»

Fernando García, en el parque de bomberos de Roces, al cuyo frente lleva año y medio.
Fernando García, en el parque de bomberos de Roces, al cuyo frente lleva año y medio. / DANIEL MORA
  • Fernando García Álvarez, Jefe del Servicio de Prevención y Extinción de Incendios

  • «La muerte de un compañero de otro parque sirve para poner los pies en el suelo y recordar que debemos seguir mejorando»

Fernando García Álvarez es jefe de Servicio de Prevención y Extinción de Incendios del Ayuntamiento. Este alto funcionario municipal -ingeniero de Minas del área de Urbanismo- tomó las riendas del parque de bomberos hace año y medio con un objetivo: modernizarlo y adaptarlo a las demandas reales de la ciudadanía.

¿Ha cumplido su propósito?

Se están haciendo muchas cosas para mejorar la estructura y el funcionamiento del servicio, pero estamos muy atados por la falta de inversiones derivadas de la prórroga presupuestaria. Esperemos que haya acuerdo lo antes posible.

¿Cuál es la mayor urgencia?

Sobre todo precisamos inversiones en materia de formación, es el pilar fundamental desde el que estamos sustentando todos los cambios. Necesitamos partidas específicas porque nuestras necesidades son muy particulares y no engloban a otros funcionarios municipales.

El concejal de Seguridad Ciudadana ha anunciado que el parque no compartirá espacio con la nueva jefatura de la Policía Local y que sus instalaciones serán ampliadas.

No tenemos ninguna notificación oficial al respecto, pero sí que hemos solicitado que se amplíen las instalaciones en lo relativo al garaje para los vehículos, que se queda pequeño, y también en la construcción de un secadero de trajes de trabajo.

¿Las nuevas incorporaciones de bomberos han venido a solventar la falta de personal que denunciaban?

Hay 79 efectivos en el operativo, no llegamos a dieciséis por turno. Han sacado cinco nuevas plazas, pero no estarán incorporados hasta el segundo trimestre de 2017 como pronto. En la Relación de Puestos del Trabajo hay 99 plazas, pero no se pueden cubrir todas las vacantes a la vez por la ley de las tasas de reposición. Lo que se está intentando es rentabilizar al máximo todo el capital humano y material del que disponemos en la actualidad.

¿Los cambios ya han empezado a dar sus frutos?

A nivel organizativo sí. Javier Álvarez Villazón lleva la jefatura de Medios Operativos del servicio y yo hago de enlace entre los bomberos y el Ayuntamiento para que el servicio sea lo más moderno posible y la plantilla tenga a su alcance la mejor formación y organización, algo que redunda directamente en la ciudadanía.

¿Se encontró con un parque obsoleto?

Me encontré un servicio susceptible de mejorar y con muchas necesidades. Se ha avanzado mucho en este año y medio y aún queda por hacer.

Ya está en marcha el convenio entre el Ayuntamiento y la Autoridad Portuaria para la actuación de los bomberos en El Musel, una antigua demanda de la plantilla.

Gijón era de las pocas ciudades portuarias de España que no tenía ese protocolo de actuación, con los riesgos que eso supone. Si los bomberos tienen que intervenir en un recinto propiedad del Estado y con tantas particularidades y peligrosidades, tienen que recibir formación específica y tener el material adecuado para cada emergencia, como en el caso de accidente químico. Más aún con la puesta en funcionamiento de la regasificadora...

¿2016 ha sido un año problemático a nivel de intervenciones?

Cualquier salida tiene su riesgo, desde un incendio hasta un rescate. Uno de los más llamativos fue el incendio en la nave de Tremañes, pero no fue especialmente complicado porque se trataba de una instalación abandonada, porque estaba fuera del núcleo urbano y porque la dirección del viento contribuyó a que el humo no se dirigiese al poblado de Santa Bárbara. El personal de servicio tomó las decisiones pertinentes y la intervención fue la más adecuada.

¿Cómo afectan al parque accidentes mortales como el sufrido por un compañero en Oviedo?

Como decía, cada salida conlleva un riesgo, y eso es algo que todos los bomberos tienen presente, pero sí es verdad que la muerte de un compañero de otro parque sirve para poner los pies en el suelo y para recordar que es indispensable seguir trabajando para la consecución de medios y esa formación en la que hago hincapié.

¿Considera que los bomberos son una profesión bien valorada?

Sí, de hecho solo hay que mirar las quejas ciudadanas presentadas en el Ayuntamiento: el cuerpo de bomberos no tiene ninguna. Los ciudadanos agradecen mucho la labor del servicio y también eso es una forma de que nosotros mantengamos un alto nivel de exigencia.