El Comercio

Julián Dizy, director del IES Número 1.
Julián Dizy, director del IES Número 1. / J. BILBAO

El IES Nº1 mantiene dos aulas cerradas tras aparecer unas grietas en la planta superior

  • 250 alumnos tuvieron que ser desalojados del edificio por seguridad. Educación cuestionó las decisiones del director, que presentó su dimisión

La grieta aparecida en uno de los cuatro edificios del Instituto de Educación Secundaria (IES) Número 1, en el Polígono de Pumarín, no solo ha afectado a la estructura del inmueble. También a las relaciones entre el responsable del centro y la Consejería de Educación. Tanto es así que el director, Julián Dizy, llegó a presentar su dimisión por las fricciones surgidas a raíz de estos daños. Todo comenzó el viernes 11 de noviembre. Ese día, los alumnos y profesores que ocupaban la planta superior del edificio más próximo a la Escuela Oficial de Idiomas se percataron de que las baldosas del suelo estaban levantadas bajo sus pies.

Para garantizar la seguridad del alumnado (unos 250) y los docentes, el director ordenó el desalojo urgente del inmueble. «Mandé un fax al consejero (Genaro Alonso) directamente para comunicarle que había que suspender las clases», explicó ayer el director. En la consejería, «dieron por supuesto que los alumnos se habían ido a sus casas». Pero no fue así. Dio la casualidad de que los estudiantes de Informática estaban en el recinto ferial, en un congreso de nuevas tecnologías, con lo que había cuatro aulas libres. Ahí fueron recolocados los jóvenes.

Fisura por dilatación

La Administración regional envió a un arquitecto para que revisase estos desperfectos, «que no dijo que los alumnos podían volver al edificio», apuntó Dizy. Tuvieron que esperar hasta el lunes, cuando un ingeniero comprobó la estructura y dictaminó que su estado era bueno. «Picó el falso techo y señaló que las vigas transversales a la grieta estaban perfectas», indicó Dizy. Al parecer, la fisura se debía a la dilatación de los materiales.

Los estudiantes regresaron entonces al inmueble, conocido como el 'edificio de la ESO', aunque alberga también ciclos de Formación Profesional. Excepto a las dos aulas en las que apareció la grieta, que siguen clausuradas. «Estamos esperando a que la unidad técnica diga que podemos entrar», aseguró Dizy. En dichas instalaciones, se impartían antaño los estudios de Hostelería. Una parte fue transformada de naves diáfanas a las dependencias actuales. Es decir, que se hizo una división horizontal, con lo que se consiguió distribuir el espacio en planta baja y superior. De ahí el temor por parte del director del centro cuando se detectó la grieta. Pero las decisiones adoptadas por Dizy para solucionar este problema no fueron del gusto de la consejería. El 18 de noviembre, un inspector de Educación se presentó en el IES Número 1 para hacer una serie de preguntas al respecto. «Fue demasiado formal. En 31 años que llevo como director del centro, nunca tuve que afrontar una cuestión similar», aseguró.

El inspector le afeó su decisión de desalojar el inmueble, así como otros aspectos. «Me dijo también que los horarios no estaban consolidados, que es algo que pasa en todos los institutos a estas alturas», afirmó. Dizy respondió a las preguntas que le formuló el representante de Educación y expuso su parecer al terminar. «Le dije que no me merecía eso. Consideraba que había perdido la confianza de la consejería y presenté mi dimisión», dijo.

Jubilación en diciembre

Sin embargo, según fuentes del departamento que dirige Genaro Alonso, Educación no ha aceptado la renuncia de Dizy al cargo. Así que, en principio, seguirá al frente del IES Número 1 hasta su jubilación. Después de 37 años de trabajo, el director tiene previsto retirarse el próximo mes de diciembre, con sesenta años. Este «tira y afloja» con el Principado lo achacó «a la casualidad», aunque lamentó que «pudiendo hacerse las cosas muy bien» no ha sido así. Al menos, Dizy se lleva los logros conseguidos en más de tres décadas al frente de un centro con 2.200 alumnos.