El Comercio

Sagrario fabricado en 1924 en la Casa Tiestos de Barcelona con alhajas donadas por los gijoneses. Es de oro, plata y madera.
Sagrario fabricado en 1924 en la Casa Tiestos de Barcelona con alhajas donadas por los gijoneses. Es de oro, plata y madera. / E. C.

Los feligreses reúnen firmas para exigir a los jesuitas los tesoros de la Iglesiona

  • La orden se llevó el sagrario y el Cristo de la Paz de Blay tras firmar la cesión de la basílica en 1998. Hoy presiden un templo en Burgos

Fueron costeados con dinero de los gijoneses y durante 74 años, desde su inauguración en 1924 hasta 1998, se erigieron en los grandes tesoros de la Iglesiona. Hoy, sin embargo, presiden el templo de La Merced de Burgos a orillas del río Arlanza. La 'mudanza' del monumental sagrario y del Cristo de la Paz de Miguel Blay fue llevada a cabo por los jesuitas tras firmar la cesión de la iglesia del Sagrado Corazón de Jesús al Arzobispado y, desde entonces, todas las gestiones realizadas para recuperar lo que se considera un patrimonio local han sido en vano. Ahora los feligreses han decidido dar un paso al frente y, para ello, acaban de iniciar una recogida de firmas para realizar un nuevo intento: dirigirse a la jefatura provincial de la Compañía de Jesús con el mayor respaldo posible.

En su misiva, expresarán «el gran deseo del pueblo de Gijón de que vuelvan a ocupar el lugar que les corresponde en este templo al haber sido sufragados con aportaciones de los propios feligreses». Quien desee apoyar su iniciativa, precisan, pueden hacerlo en la Farmacia Escalera (San Bernardo), El Tritón (Menéndez Valdés), la boutique Meana (San Agustín) y la boutique Viriato (Cabrales esquina con Casimiro Velasco).

Quienes abanderan la iniciativa esperan «una participación masiva» con objeto de demostrar a la Compañía de Jesús «el interés de los gijoneses de preservar este patrimonio de gran valor artístico y sentimental».

El sagrario fue construido en oro, plata y maderas nobles por la Casa Tiestos de Barcelona con los objetos y alhajas cedidos por numerosos gijoneses y en su frontal se reproduce la propia fachada de la Iglesiona. Entonces se calificó como el mayor construido en España, hasta el punto de caber un niño en su interior. Fue pasto de las llamas en el incendio de 1930, se llevó a reparar a Madrid y volvió al templo gijonés en 1942.

El Cristo de la Paz fue un encargo personal del gijonés César Carvajal al prestigioso escultor Miguel Blay y Fábrega (1866-1936) y se ha llegado a considerar su obra cumbre. Una vez acabado, se expuso en el círculo de Bellas Artes de Madrid, adonde fueron a admirarlo, entre otros, Alfonso XIII y María Victoria de Battenberg e incluso se cuenta que el autor quiso recuperar la propiedad ofreciendo a Carvajal el doble de lo que había cobrado, a lo cual éste se negó.

En 1998, los jesuitas entregaron el templo despojado de sus grandes tesoros, además de otros elementos. Su primer destino fue un almacén de Valladolid y tras el incendio que asoló en 2001 la iglesia de La Merced de Burgos y su posterior restauración, el sagrario y la cruz gijonesas pasaron a presidirla.