El Comercio

Salvador Ondó escancia un culín en El Otru Mallu.
Salvador Ondó escancia un culín en El Otru Mallu. / DAMIÁN ARIENZA

«Entreno todos los días en busca del culín perfecto»

  • Salvador Ondó, Ganador del Campeonato Oficial de Escanciadores

  • «Si yo echo bien la sidra al de fuera le llama la atención. Es un producto de marketing muy potente»

«Brazo estirado, que no rígido. Chorro recto y continuo, que rompa en el borde del vaso». Aunque de la teoría a la práctica haya un trecho, Salvador Ondó ya ha demostrado por méritos propios tener un doctorado en el arte de escanciar. Campeón de Asturias por segunda vez, el echador guineano de El Otru Mallu analiza su mejora técnica y el futuro de la competición.

Enhorabuena. ¿Qué sensaciones le dejó la última prueba?

Gracias. Fue una prueba con mucha tensión porque estábamos jugando en casa: frente al jefe, amigos... y como aquí hemos ganado los cuatro últimos años ya dan por hecho que volveremos a hacerlo.

¿Cómo ha visto el campeonato?

Muy reñido, pero es importante apoyar a la gente emergente, fomentar la sangre nueva. Intentaron hacer un premio local para ellos y otro regional para los que llevamos más tiempo. Con esta idea, el que vaya a más de 30% de las pruebas no debería presentarse al certamen local.

Sus orígenes están en Guinea Ecuatorial. ¿Cuándo llegó a Asturias?

Vine al Principado con 13 años. Desde aquella viví en Pola de Laviana 21 años, donde acabé gestionando un restaurante. Tuve que cerrar porque la cosa bajó bastante y los números a mantener son altos. Si no cubres tienes que cerrar. Tuve la suerte de conocer al dueño de El Otru Mallu debido a la competición y desde hace un año pude venir a trabajar aquí y mudarme a Gijón.

¿Cómo recuerda el momento en el que descubrió la sidra?

Cuando llegué me chocó mucho: la gente ahí con el brazo estirado... Me preguntaba '¿no es más fácil echarlo como el vino?'. Luego empecé a molestarme por ello, conociendo la tradición y su historia.

¿Cuándo consiguió su primer título regional?

En 2014. Ahora me siento más fuerte que nunca. Si me ves antes flipas, me temblaba la mano y la echaba como podía. Ahora me meto en mi papel, me centro al máximo e intento cuidar el estilo hasta el último detalle.

¿Entrena?

Sí, entreno aquí con mis compañeros en probetas de 150 mililitros. A mí no me gusta perder, como a ellos y ya tenemos una piquilla sana por ver quién se lleva los torneos. El secreto, básicamente, reside en entrenar todos los días en busca del culín perfecto.

Futuro en el aire

La continuidad del certamen está en el aire. ¿Qué solución hay?

Sería una pena para la cultura de la sidra perder este certamen, sobre todo teniendo en cuenta que no supone tanto coste. Si la gente que vive de la sidra se movilizase el futuro estaría asegurado. 5.000 euros al año del Principado y 100 de cada llagar y así el concurso seguiría sin ningún problema. No me parecen unas cifras descabelladas. Solo necesitamos su compromiso. Después pedimos fomentar lo de aquí y no hay ese esfuerzo. Si yo echo bien la sidra al de fuera le llama la atención, es un producto de marketing muy potente.