El Comercio

Gijón medirá en tiempo real el gasto energético de diez colegios para fomentar el ahorro

Estación medidora de la calidad del aire de la avenida de la Argentina
Estación medidora de la calidad del aire de la avenida de la Argentina / CITOULA
  • La ciudad incorporará en breve una estación móvil para el control de la calidad del aire, cuya primera ubicación se acordará con los vecinos

Diez colegios, dos en cada distrito, contarán el próximo año con medidores que permitan conocer en tiempo real su consumo energético. La información se mostrará a través de pantallas dentro de cada centro y se compartirá a través de internet con el resto para permitir establecer comparaciones entre ellos. El objetivo final es sensibilizar a los alumnos sobre la importancia del ahorro energético, a través de una competición por ser el colegio «más sostenible».

La alcaldesa, Carmen Moriyón, comparó esta iniciativa con el reciente duelo entre Viesques y El Polígono de Pumarín por ser el barrio que más recicla. En él se ofrecía al ganador un lote de juegos infantiles para instalar en uno de sus parques. En el caso de los colegios también se prevé ofrecer incentivos. Se pretende, en definitiva, crear un hábito a través del juego -una técnica conocida como 'gamificación', del inglés 'game'- aprovechando la tecnología del 'internet de las cosas', que permite la recogida y tratamiento continuo de datos de diversa índole.

Esta actuación forma parte del plan GijónIn, un programa orientado a la puesta en marcha de una gestión inteligente de los servicios públicos y que incluye 22 proyectos de modernización para cuya financiación el Ayuntamiento cuenta con el respaldo del Ministerio de Industria. Para esta actuación orientada a los colegios, conocida como 'escuela de sostenibilidad', se invertirán 15.000 euros en la adquisición de diez kits de 'internet de las cosas' -sensores para captar la información y un software abierto para su tratamiento y difusión- y 20.000 en las pantallas que permitan hacer en cada centro el seguimiento de los datos. La información será de libre acceso a través de internet y podrá consultarse desde cualquier tipo de dispositivo, con tablas desagregadas por colegio, parámetros medidos, evolución histórica... A partir de los datos obtenidos por cada colegio se establecerá un ranking en continua evolución, de modo que «los niños puedan ver en tiempo real cómo sus acciones a favor del consumo responsable tiene un impacto inmediato que hace que su centro suba o baje en esa clasificación».

Vertidos marinos

La regidora destacó la instalación de estos «analizadores energéticos» en los colegios durante la presentación del proyecto presupuestario para el área municipal de Medio Ambiente, que apenas sufre cambios en términos económicos. Destacó la reserva de 30.000 euros para las acciones que se deriven del nuevo mapa estratégico del ruido, ya en redacción, y de una cantidad similar para las que se decidan en el Observatorio de la Playa, cuya próxima reunión está prevista para enero. Anunció además la inmediata licitación, «antes de que acabe el año», de una estación móvil para el control de la calidad del aire para la que se estima un coste de 217.000 euros. Aseguró que su ubicación inicial se acordará con los grupos municipales y con los vecinos de la zona oeste. «No quiero imponer un sitio que luego vuelva a generar dudas entre los ciudadanos. Este elemento debe servir para generar confianza en los datos».

Remarcó el refuerzo que ha habido del área de Medio Ambiente, con un técnico más, e indicó que además de continuar con las inspecciones a empresas sobre emisiones a la atmósfera «se van a retomar las de vertidos industriales. Se intensifican los controles en las aguas de baño, porque hasta que no solucionemos el problema que tenemos encima habrá que analizarlas cada poco y estar muy encima de eso».

Moriyón también presentó el presupuesto que el Ayuntamiento prevé dedicar al funcionamiento del Acuario. El grueso de los 382.400 euros que se irán a la instalación de Poniente serán para gasto corriente, con 270.000 euros para energía eléctrica y 15.000 para agua. Se dedicarán 30.000 euros a inversiones como la sustitución de las puertas de la zona de cuarentena y la adquisición de una plataforma que garantice «a mayores» la seguridad de los buzos que alimentan a los tiburones.

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