El Comercio

Los jesuitas rechazaron en tres ocasiones devolver el sagrario y la cruz a la Iglesiona
/ E. C.

Los jesuitas rechazaron en tres ocasiones devolver el sagrario y la cruz a la Iglesiona

  • Carlos Osoro lo pidió como arzobispo y Julián Herrojo envió sendas cartas al general superior de Roma. «Hay razones más que suficientes», dice

La Compañía de Jesús rechazó en tres ocasiones, entre 2005 y 2010, la devolución del sagrario y el Cristo de la Paz que se llevaron de la Iglesiona en 1998 al entregar el templo al Arzobispado de Oviedo. La primera demanda fue formulada verbalmente por el entonces arzobispo Carlos Osoro, ahora nombrado cardenal, sin recibir una respuesta afirmativa. Y las otras dos las cursó por escrito quien fuera rector de la basílica del Sagrado Corazón, Julián Herrojo. Las misivas, recordó ayer a EL COMERCIO, las dirigió de forma simultánea al superior general con sede en Roma y al provincial en Madrid, sin éxito en ambos casos.

Desde Roma, precisó, tanto Peter Hans Kolvenbach como Adolfo de Nicolás delegaron el asunto en el superior provincial; en el primer caso de Castilla y en el segundo en el de España (al modificar entremedias sus ámbitos jerárquicos la Compañía de Jesús), precisando en ambos casos que «no veían ninguna dificultad» en atender su demanda. Sin embargo, llegados al ámbito nacional, Herrojo se encontró con el no por respuesta.

El argumento del general provincial fue que el traslado de ambas piezas estaba contemplado en el acuerdo alcanzado con el Arzobispado de Oviedo para dejar la Iglesiona en 1998, en un momento en que el templo de la calle Jovellanos presentaba graves deficiencias. «Así había sido acordado» y la devolución, por tanto, «no procedía».

De no haber un sustento legal, Julián Herrojo aclaró ayer que no habría presentado una petición «sino una reclamación». Pero, aun asistiendo un derecho a la Compañía de Jesús, el actual párroco del Cristo de las Cadenas de Oviedo considera que había -y hay- «razones más que suficientes» para solicitar a los jesuitas que, «manteniendo la propiedad, accedan al depósito de la misma en Gijón».

La iniciativa de los feligreses de la Iglesiona de iniciar una campaña de recogida de firmas que avalen una nueva demanda ante los jesuitas -se recogen en la farmacia Escalera (San Bernardo), El Tritón (Menéndez Valdés) y las boutiques Meana (San Agustín) y Viriato (Cabrales esquina con Casimiro Velasco)- fue recibida con agrado por Herrojo, quien fue rector de la basílica entre 2002 y 2012.

Como prueba palpable de cuál es la ubicación natural, recordó que el propio sagrario reproduce en su frontal la fachada de la Iglesiona, sin olvidar que tanto éste como el cotizado Cristo de la Paz del escultor Miguel Blay «fueron sufragados en su día por los propios feligreses». El primero, tras la cesión de numerosas alhajas para su fabricación en la Casa Tiestos de Barcelona en oro, plata y maderas nobles y olorosas; y el segundo, encargado y pagado por el gijonés César Carvajal en 1924, año inaugural del Sagrado Corazón de Jesús.

«Está documentado»

El delegado de la plataforma apostólica de los jesuitas en Asturias, Inocencio Martín, se limitó ayer a señalar, a preguntas de EL COMERCIO, que todo el acuerdo para el abandono de la Iglesiona entre la Compañía de Jesús y el Arzobispado de Oviedo «está documentado», lo cual avalaría legalmente su proceder. De todas formas, añadió: «Me sorprende mucho que se los llevaran (el sagrario y el Cristo) si habían sido donados por los feligreses».