El Comercio

La Sareb da su visto bueno al derribo de las naves abandonadas de Laviada

Recientemente las naves fueron tapiadas para evitar la entrada de 'okupas'.
Recientemente las naves fueron tapiadas para evitar la entrada de 'okupas'. / DAMIÁN ARIENZA
  • El conocido como 'banco malo' recuerda que solo es propietaria del préstamo en el que las naves fueron presentadas como garantía, por lo que no asume el coste del derribo

El proceso para demoler las naves abandonadas en Laviada que en los últimos meses han dado cobijo a decenas de okupas avanza por etapas. La Sociedad de Gestión de Activos Procedentes de la Reestructuración Bancaria (Sareb), propietario de un préstamo en el que se habían puesto como garantía estos inmuebles -la antigua sede de Calor y Café y los almacenes de utilizaba Vulcanizados Trancho, ambos en la calle Diario El Comercio- ha dado su visto bueno a la demolición de los edificios. Podrá cumplirse así una reivindicación de los vecinos de Laviada, que relacionan la presencia de moradores en estos inmuebles abandonados con el aumento de la inseguridad en el barrio.

La Sareb, popularmente conocida como 'banco malo', gestiona y comercializa sus activos inmobiliarios a través de cuatro sociedades: Altamira Asset Management, Haya Real Estate, Solvia y Servihabitat. Esta última es la que tiene en su cartera las naves de Laviada. A principios de noviembre Servihabitat recibió la solicitud para derribar estas construcciones, que ya han sido parcialmente demolidas ante el riesgo de derrumbe que presentaba la cubierta de alguna de ellas. La inmobiliaria trasladó esa petición a la Sareb, que debía analizar entre otras cosas si la demolición podía conllevar una rebaja del precio de mercado de los solares, con el consecuente perjuicio económico para sus intereses. Estudiado este asunto, la entidad ha dado su visto bueno a la operación y ahora será el «acreditado», esto es, Servihabitat, quien debe hacerse cargo del resto del proceso, por ejemplo los trámites ante el Ayuntamiento y las gestiones para la ejecución del derribo.

La Sareb recuerda que solo es propietaria del préstamo en el que las naves fueron presentadas como garantía, pero no de las naves propiamente dichas. En este sentido, apunta que el coste del derribo en ningún caso correrá a su cargo. Queda por comprobar si los dueños del inmueble tampoco están dispuestos a afrontar este coste y en su caso es el Ayuntamiento quien asume la actuación de forma subsidiaria.