El Comercio

«Hay que vigilar las intoxicaciones etílicas a edades más tempranas»

El fiscal de Menores de Asturias, Jorge Fernández Caldevilla, en su despacho.
El fiscal de Menores de Asturias, Jorge Fernández Caldevilla, en su despacho. / ÁLEX PIÑA
  • «Los jóvenes deben ser conscientes de que hay contenidos que no se pueden divulgar en las redes por los perjuicios que pueden causar»

  • Jorge Fernández Caldevilla Fiscal de Menores de Asturias

Jorge Fernández Caldevilla lleva dieciséis años dedicado a la protección de los niños y adolescentes de la comunidad. Como fiscal de Menores de Asturias, vela por los intereses de los más débiles y aplica medidas que permitan corregir el rumbo de aquellos que cometen actos delictivos.

En Gijón han aumentado un 52% las intervenciones policiales respecto a 2015 y aún no se ha cerrado el año. ¿Percibe un incremento general de los casos que llegan a la Fiscalía de Menores?

No. Respecto a delitos cometidos por menores, que es la parte principal del trabajo en la Fiscalía, este año estamos en unas cifras más reducidas que en otros ejercicios. El número de expedientes incoados suele rondar los 450 anuales y ahora andamos cerca de 400. Con lo cual, estamos advirtiendo una reducción. Otra cosa son las intervenciones policiales, que muchas veces no son por cuestiones delictivas sino por situaciones de riesgo que detectan o por el consumo de alcohol.

La ingesta de bebidas alcohólicas es la conducta ilícita que más ha crecido. ¿Qué medidas habría que tomar para atajar este problema?

Las medidas pasan por el control y las intervenciones frente al botellón ahora que por fin tenemos, y costó bastante, que una norma de nuestra comunidad pusiese el límite del consumo de alcohol en los dieciocho años. Lo que hay que hacer es poner los medios para controlarlo, tanto para detectar los bares donde puedan tener manga ancha para servir alcohol a menores como los botellones y también los supermercados que, a veces, se lucran con esa venta; saben que, aunque lo compre un mayor, ese alcohol va a ser para el consumo de menores.

¿Hay permisividad con los bares y tiendas que venden alcohol a menores de edad?

En algunos establecimientos hosteleros, sí. Saben cuál es su clientela y deberían extremar las medidas. En un supermercado, también pueden saberlo, pero, si el que compra las botellas es mayor de edad, no puede hacer nada el control policial.

La ingesta abusiva del alcohol, en ocasiones, va ligada a la conflictividad. ¿Han aumentado los casos?

La conflictividad se produce en las zonas donde se reúnen los jóvenes. Siempre, cuando hay una multitud, puede haber problemas, como que se sustraigan chaquetas o móviles. Pero este tipo de delitos menores tienen más relación con el ocio que con el consumo de alcohol. Lo que sí tiene incidencia y se ha visto recientemente en el caso de la niña de doce años que falleció por un coma etílico es que, cuando se debe extremar el cuidado, es en las edades más tempranas. Es mucho más fácil que precise atención en un centro de salud por una intoxicación etílica grave un menor de trece o catorce años que no uno de diecisiete o dieciocho. Sobre todo, cuando existen prácticas que pretenden llegar a la intoxicación cuanto antes.

Una gijonesa denunció hace unos días los golpes que una madre le propinó a su hija de 18 meses en plena calle. ¿Qué límite establece la jurisprudencia?

En la jurisprudencia no hay un límite claro. Nunca se debe ejercitar la violencia contra los menores y el límite es el sentido común. Todos sabemos diferenciar que es un cachete o una 'ñalgada' de lo que es un maltrato. En el ejercicio del derecho de corrección, no se puede decir que todos los padres que dan un cachete para corregir a sus hijos cometen un delito de maltrato. Si mi hijo de dos años, va a meter los dedos en el enchufe no puedo razonar con él y decirle: 'no hagas eso porque te vas a electrocutar'. Darle en la mano suavemente para que no lo haga es un modo de corregir y evitar un peligro y nadie, en su sano juicio, diría que eso es un maltrato.

El mal uso de las nuevas tecnologías, en especial los móviles, ¿es un grave riesgo para los menores?

Cada vez existen más vulneraciones de la intimidad por el uso de las redes sociales. La única forma de evitarlo es educar y concienciar a los menores y los jóvenes de la trascendencia que tiene para ellos proteger su intimidad. Revelar ciertos datos o imágenes que, en un momento dado, les puedan parecer graciosos luego es imposible de parar con los medios que hay hoy en día. Deben ser conscientes de que hay contenidos y comentarios que no se pueden divulgar en las redes por los perjuicios que pueden causar a los demás o a ellos mismos.