El Comercio

Condenado a nueve meses de prisión por tirar a su pareja de la silla de ruedas

  • Reconoció la agresión y haberle arrojado el contenido de una botella de sidra por encima. No podrá acercarse a ella durante cuatro años

El acusado de tirar de la silla de ruedas a su compañera sentimental y derramarle el contenido de una botella de sidra por encima en marzo de 2015 reconoció ayer la autoría de los cargos que pesaban sobre él y consiguió una reducción de la condena: de los doce meses de cárcel iniciales a los nueve que deberá cumplir.

El ministerio fiscal tuvo en cuenta el atenuante de alcoholismo. Además de la condena de prisión, deberá indemnizar a la víctima con 4.000 euros por las lesiones causadas y por las secuelas que presenta a día hoy. Durante los próximos cuatro años tendrá también que cumplir una orden de alejamiento de su expareja, a la que no podrá acercarse a menos de 300 metros de su domicilio y con la que no podrá contactar por ninguna vía. Estaba previsto que el juicio se celebrase ayer en el juzgado de lo Penal número 2, si bien el acuerdo entre el procesado y las partes acusadoras evitó la vista oral.

El violento episodio tuvo lugar en la plaza de Jovellanos, en Cimavilla. Según quedó recogido en el escrito de calificación de la fiscalía, cuando la víctima y su agresor se encontraba en la terraza de una sidrería, «y por causas no declaradas, aprovechándose de que la mujer utilizaba una silla de ruedas para poder desplazarse, el procesado le derramó el contenido de una botella de sidra por la cabeza y comenzó a zarandear la silla de ruedas en la que estaba sentada». A continuación, «empujó la silla, lo que provocó que la mujer cayera al suelo, ocasionándole lesiones de las que tardó en curar diez días». Sufrió heridas cortantes y a día de hoy presenta tres cicatrices como secuelas, tal y como se refleja en el informe del médico forense que evaluó su estado de salud.

Atendida en el Hospital de Jove

El violento episodio tuvo lugar poco antes de las siete de la tarde del 8 de marzo de 2015, en plena vía pública, en la plaza de Jovellanos, muy frecuentada a esas horas durante el fin de semana. Numerosos testigos presenciaron la agresión sufrida por la mujer, quien tuvo que ser trasladada al Hospital de Jove debido a las heridas que sufrió al caerse desde la silla de ruedas y cortarse con los cristales rotos que había en el suelo. Al parecer, tal y como quedó reflejado en el acuerdo, actuó bajo la influencia de las bebidas alcohólicas.