El Comercio

Condenado un abogado gijonés por «negligencia profesional»

  • Pasó 24.000 euros de minuta por un pleito de prefrentes. El banco considera que «no actuó con celo y diligencia»

El magistrado del juzgado de Primera Instancia 7, Rafael Climent Durán, ha condenado al abogado Marcelino Tamargo por «una actuación profesional negligente». Fue demandando por un cliente de Santander al que representó en un pleito de preferentes bancarias y al que le pasó una minuta de casi 24.000 euros. El juez le obliga ahora a devolverle 22.974,30 euros, al considerar que «no actuó con el adecuado celo y diligencia al fijar incorrectamente la cuantía del procedimiento».

«Tamargo no ha cumplido con su deber de información adecuada al demandante, en los tratos y conversaciones habidas cuando se produjo un incumplimiento de sus obligaciones, que es un requisito precontractual previo que debe cumplirse de forma inexcusable», señala la resolución judicial. Al parecer, el letrado condenado varió «hasta en cuatro ocasiones» la minuta. «Si el propio demandado no se aclara en cuanto a la determinación de sus honorarios profesionales, es bastante difícil que pudiera transmitir al demandante una información fiable sobre dicha cuestión, ni que este pudiera conocer, ni siquiera de manera aproximada, el importe de los mismos ni antes, ni durante, ni después del contrato», añade.

El perjudicado -representado ahora por el abogado de Santander Mario García-Oliva- acudió al letrado gijonés Marcelino Tamargo «con objeto de reclamar a una entidad bancaria la nulidad de un contrato de suscripción de participaciones preferentes de 250.000 euros. Al preguntar sobre el coste de sus honorarios, no le facilitó esa información», alegó. Llegaron a un acuerdo extraoficial con el banco, que se comprometió a abonarle los honorarios de su abogado, si bien la entidad «al ser consciente del error de la fijación de la cuantía, cambió de postura y solo aceptó pagar los que resultaran de las normas de aplicación de las normas orientativas, es decir, 1.007 euros». El mismo demandante le ha denunciado ahora por amenazas después de que, supuestamente, Tamargo le amenazase en los pasillos del juzgado con «pegarle dos hostias». Marcelino Tamargo fue expedientado por el Colegio de Abogados en 2015 por publicitar como suya una sentencia de otra abogada.

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