El Comercio

Corripio, durante la presentación de su informe.
Corripio, durante la presentación de su informe. / JOAQUÍN PAÑEDA

El Grupo, sin tregua

  • Ni la enmienda de los números ni el enfrentamiento entre distintos bandos parecen haber quedado zanjados

  • El intercambio de reproches sobre el pasado reciente evitó el debate sobre el proyecto de futuro que supone la adquisición del Chas

La asamblea general extraordinaria de socios del Real Grupo de Cultura Covadonga que anteanoche tuvo lugar en el Recinto Ferial Luis Adaro supuso un doble ajuste de cuentas. Uno de ellos, explícito en el orden del día, es técnico y numérico, convirtió en déficit lo que en principio era superávit y fue aprobado por los socios, aunque no por amplio margen. El otro, más larvado, reflejó dos formas de entender cuáles son los intereses legítimos del club que hay que defender y los medios para ello.

El caso es que ninguno de esos dos ajustes de cuentas parece haber quedado zanjado. En el primero de los casos, por el anuncio de impugnación de la asamblea que realizó uno de los socios que intervinieron, cuyo final no cabe presuponer. En el segundo caso, porque los tribunales han señalado que cerca de dos mil ciudadanos y sus familias, los antiguos socios del Centro Asturiano de La Habana, han sido privados injustamente de disfrutar las instalaciones del Grupo durante un lustro y ese daño irreparable abrió heridas que no cicatrizan con el desahogo de un intercambio público de reproches, especialmente porque nadie hasta ahora ha pedido disculpas por ello, sean quienes sean los responsables.

La crispación fue la característica general de una asamblea que, por otra parte, fijó su atención en el pasado e ignoró el interés por el que sin duda es el principal proyecto de futuro de la sociedad polideportiva, la adquisición de los terrenos del Chas, exclusivamente presente en el informe del presidente que desató toda la polémica.

Sobre las cuentas, Melchor Fernández, un exdirectivo de Ángel Cuesta, puso el dedo en la yaga al señalar que la proliferación de informes y contrainformes provoca más confusión que claridad entre los profanos en la materia. De los argumentos aportados por unos y otros cabe destacar que la directiva de Tamargo no consideró necesario corregir unas cuentas que ya tenía formuladas al tener noticia, pocos días antes de presentarlas, de un nuevo gasto, generado durante varios años, por la indemnización a una trabajadora. También que es correcto no considerar las consecuencias económicas de la fusión antes de que fuera efectiva. Por su parte, la directiva de Corripio -con intervención de la representante de la consultora que propuso el cambio de las cuentas- apostó por incluir los cambios necesarios aunque obligase a rehacer los números y por una mayor previsión contable respecto a una absorción firmada ante notario. Nadie dejó palmario cuáles son realmente las cuentas buenas, tal vez porque los números, aunque con fama de exactos, están sujetos también a interpretación.

Nuevas secciones

Tras la votación de las cuentas pasadas, la asamblea rodó mucho mejor para la directiva de Corripio. Sobre el presupuesto, el mayor reparo correspondió al incremento de los gastos de personal, que los proponentes justificaron en la tranquilidad, también económica, que implica evitar cualquier duda sobre la legalidad de las contrataciones. Además, las secciones de billar y bolos fueron creadas por amplia mayoría a favor (155) frente a 17 en contra y tres abstenciones.

La modificación de los estatutos para incluir la creación de estas secciones -y de las de judo, rugby y discapacitados, que corresponden a acuerdos anteriores, pero que no estaban recogidas en los estatutos- fue también aprobada con holgura, a pesar de que requería la conformidad de los dos tercios de los presentes. Al filo de la madrugada de ayer, con 189 grupistas todavía en la asamblea, 162 aprobaron el cambio estatutario, con 11 votos en contra y tres abstenciones.