El Comercio

El programa contra el acoso sale de las aulas para implicar a toda la población

Asistentes a la jornada sobre absentismo y acoso escolar en el Antiguo Instituto.
Asistentes a la jornada sobre absentismo y acoso escolar en el Antiguo Instituto. / DAMIÁN ARIENZA
  • El Ayuntamiento diseña una campaña divulgativa para lograr un «clima de tolerancia cero» contra los abusos entre escolares

Empezaron por los colegios, porque es en ese ambiente en el que se desarrolla el programa de Tutorías entre Iguales (TEI), el elegido por el Ayuntamiento de Gijón para poner fin al acoso escolar en la ciudad. Pero el equipo de gobierno quiere dar un paso más. Y la lucha contra el acoso va a salir ahora de las aulas para tratar de implicar a toda la población. El objetivo, «lograr en la ciudad un clima de tolerancia cero» contra los abusos y la violencia entre escolares, del mismo modo que se ha logrado con la violencia machista. Lo explica Pilar del Amo, directora de la Fundación Municipal de Servicios Sociales, quien presentó ayer esta nueva fase del plan en el transcurso de las V Jornadas Técnicas 'Absentismo escolar, una cuestión ciudadana'. Unas jornadas que este año, por coincidir con la celebración hoy del Día Internacional de la Ciudad Educadora, son más abiertas que nunca. Y, además de absentismo, se está hablando en ellas del acoso, como queda dicho, pero también del aprendizaje-servicio y del Plan Integral de Infancia y Adolescencia 2015-2017.

El TEI se puso en marcha al inicio del curso en unos 35 centros de Primaria y Secundaria de Gijón, con la implicación de 7.000 alumnos y 700 profesores. El éxito ha sido tal que el creador del programa, Andrés Bellido, ha asegurado que la ciudad es «un referente nacional» en esta batalla. Así las cosas, el Ayuntamiento ha decidido ir más allá del propio TEI. Para empezar, tal y como avanzó EL COMERCIO, tiene previsto ofrecer formación a otros profesionales que trabajan junto con los escolares, como los monitores de los comedores escolares y los de actividades deportivas a las que los niños y niñas acuden en horario extraescolar.

Y, además de eso, se está diseñando esa campaña de publicidad, que pretende ser «continuada en el tiempo» y mediante la cual se irán lanzando diversos mensajes a toda la población, para que todos los gijoneses se comprometan con la detección del acoso y con el aislamiento del acosador.

Fue esta una de las cuestiones que se puso ayer sobre la mesa en la primera de las jornadas, celebradas en el Centro de Cultura Antiguo Instituto. Una tarde en la que una de las cuestiones principales es la otra lucha que mantiene abierta el Ayuntamiento de Gijón desde hace años, contra el absentismo escolar. Una situación que en el curso pasado bajó por primera vez en muchos años, hasta un 20%. Lo que no significa que las cifras sean motivo de celebración, ya que los 99 casos (de 86 familias) de absentistas detectados en el 2015-2016 suponen la tercera más elevada desde que se iniciaron estas estadísticas, en 2002. Anita García Viejo, jefa del departamento de Infancia de la Fundación Municipal de Servicios Sociales de Gijón presentó las cifras de la última evaluación, que ha desvelado un dato llamativo. Por primera vez, entre los motivos que alegan los alumnos para justificar su no asistencia a clase, tiene tanto peso la desmotivación como los problemas familiares. La situación familiar había sido siempre el principal escollo para la correcta escolarización de estos niños. Hasta ahora, al menos en Secundaria, cuando ellos mismos hablan de falta de disposición para el estudio, no intervención en clase y aburrimiento por no poder seguir el mismo ritmo de sus compañeros.

Chicos de ESO

Aunque hay alumnos en esta situación en todos los niveles escolares y circunstancias, si hubiera que dibujar un perfil del estudiante absentista sería el de un chico, estudiante de primero o segundo de la ESO, con una edad entre 15 y 16 años. Cada vez más se trata de reincidentes que llevan al menos un curso de retraso (un 15% incluso acumula dos de demora). En cuanto a sus familias, son principalmente monomaternales, con un nivel formativo de los progenitores básico y claras situaciones de fragilidad económica. El 65,53% de las madres, de hecho, está en paro, igual que el 55,88% de los padres.

Durante la sesión de ayer también intervino Roser Batllé, pedagoga y emprendedora social especializada en aprendizaje servicio, una modalidad pedagógica que ofrece grandes resultados, haciendo que los niños aprendan a la vez que hacen algo útil para su barrio o ciudad. Hoy habrá oportunidad de seguir hablando de este tema, además del papel de las instituciones en el abandono escolar.