El Comercio

El Cafetón regresa a la Plazuela

Álex López repasa los últimos detalles para la inauguración del nuevo Cafetón.
Álex López repasa los últimos detalles para la inauguración del nuevo Cafetón. / PALOMA UCHA
  • El hostelero Álex López pretende recuperar la esencia del histórico café San Miguel con su nuevo negocio, ubicado en el mismo local

Vuelven el olor a café y el murmullo de las tertulias a la Plazuela. Desde hoy a las ocho de la tarde, el local que durante casi un siglo albergó al café San Miguel vuelve a la vida de la mano del hostelero gijonés Álex López y su nuevo negocio. El establecimiento recibe el nombre de Cafetón, el mismo con el que siempre se refirieron los gijoneses a la emblemática cafetería.

Muy ilusionado con esta nueva etapa, el empresario reconoce ser consciente del «enorme reto que supone ponerse al frente de un local tan emblemático. Sé que los clientes lo van a mirar todo con lupa, pero lo vamos a hacer lo mejor que podamos», asevera. Su intención, agrega, es la de «abrir un negocio moderno y actual» que, a su vez, mantenga «la esencia del viejo café, de forma que todo el mundo encuentre en el Cafetón un lugar en el que reunirse con los suyos, como sucedía antaño».

Junto a las sempiternas columnas de hierro forjado, que ninguno de los anteriores gerentes del local llegó a retirar pese a las reformas, López recuperó otro de los símbolos más característicos del Cafetón: la barra central. «Es lo mejor para un local de estas características, pues es sumamente práctica», señala. A su alrededor, mesas y sillas crean diferentes ambientes para tratar de recuperar aquellas tertulias que el pasado siglo caracterizaron al emblemático café San Miguel.

Sillas del Dindurra

Por si la barra y las columnas no son suficientes para satisfacer a los más nostálgicos, un viejo piano ubicado en uno de los laterales del local recuerda a aquellas interminables noches musicales en las que hasta el más tímido se arrancaba a bailar o cantar. López también pretende dar un toque melódico al remozado café. «Pusimos un pequeño escenario en el que, de vez en cuando, se tocará jazz en directo», explica. El colofón lo ponen unas sillas de madera que a muchos les resultarán familiares. «Eran las del antiguo Dindurra, se las compré a un anticuario. Por desgracia, recuperar el mobiliario original me fue imposible», lamenta.

El establecimiento, que dará trabajo a entre quince y diecisiete personas, abrirá desde las 7.30 horas hasta la medianoche y, aunque su punto fuerte sea el café, ofrecerá también comidas, meriendas, cenas y el tan de moda 'brunch'. «Nuestro pincho de media mañana de toda la vida, pero más elaborado», explica López.

Según recuerda el colaborador de EL COMERCIO Janel Cuesta, el café San Miguel abrió sus puertas el 17 de junio de 1899 en la esquina de la Plazuela con la calle Ruiz Gómez. Lo hizo de la mano de un joven Laureano Junquera Rodríguez, quien cinco años después lo trasladaría a su ubicación actual. El 12 de noviembre de 1999 el café cerró sus puertas para siempre. Desde entonces, el local albergó una cafetería perteneciente a la franquicia Il Caffè di Roma y una vinatería.

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