El Comercio

«Marimí fue víctima de la enfermedad, no de la suya propia, sino de la de su hijo Iván»

El marido y las hijas de Marimí, a la salida del tanatorio.
El marido y las hijas de Marimí, a la salida del tanatorio. / Damián Arienza
  • Familiares y vecinos despiden a la mujer de 54 años asesinada en Monteana | El juzgado, a petición del fiscal, dictó una orden de ingreso en prisión comunicada y sin fianza para el hijo

«Es dramático, pero la vida continúa». El párroco de Monteana, Constantino Bada, ofició el acto de la palabra en el tanatorio de Jove en el que familiares y amigos despidieron a Marimí Fresno, la mujer de 54 asesinada, supuestamente, por su hijo. «Marimí ha sido víctima de la enfermedad, no de la suya propia, sino de la de su hijo Iván», pronunció el religioso en un abarrotado salón. El viudo, Rafael, y sus dos hijas, Lara y Elsa, recibieron las muestras de cariño de sus vecinos y los muchos amigos que intentaron poner palabras donde solo cabe el dolor. Tras una breve misa, el féretro fue conducido al cementerio de Monteana donde fue enterrada.

El titular del juzgado de instrucción número 2 dictó este jueves, a petición del fiscal, una orden de ingreso en prisión comunicada y sin fianza para Iván G. S., autor confeso del crimen de su madre. El Ministerio Público ha solicitado la medida cautelar, en principio, por un delito de asesinato con la agravante de parentesco, sin perjuicio de que esta calificación jurídica pueda modificarse a lo largo de la instrucción después de que el hombre confesara los hechos tras entregarse en Comisaría.

El Juzgado deberá resolver ahora sobre esta solicitud una vez que el detenido sea trasladado a dependencias judiciales desde el cuartel de la Guardia Civil en el que permanece arrestado. Se está pendiente del auto del Juzgado que resuelva sobre esta solicitud.

Mató a su madre mientras el resto de la familia dormía

«No pasó nada en concreto, me desperté, no podía dormir, bajé al piso de abajo y la maté». El porqué de la tranquilidad con la que Iván G. F. se entregó a la Policía después de acabar con la vida de su madre en Monteana la explicó él mismo: «Sufro un trastorno psicosocial grave y no tengo capacidad de empatía con los demás ni siento nada». No parece existir un móvil concreto del crimen, más allá de la propia alteración mental que sufre el presunto parricida y para la que, según dijo, no tomaba la medicación prescrita. Su último ingreso en el área de Psiquiatría del Hospital de Jove fue el pasado mes de junio. Pero los problemas venían «de más lejos», lamentaron ayer desde su entorno, que se encuentra «hundido y superado» por la desgracia.

El cadáver de María Milagros Fresno Ramos -Marimí-, de 54 años, fue encontrado dentro de la casa familiar por la Policía sobre las nueve de la mañana del martes. Poco antes, su hijo, Iván, de 32 años, se presentaba en la Comisaría del Cuerpo Nacional de Policía de El Natahoyo y le espetaba al agente que controla la entrada de las dependencias: «He matado a mi madre. He venido andando desde Monteana para ver si me daba el aire. Vengo a entregarme».

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