El Comercio

Ocle a pulso

El gijonés Andrés del Valle, el pasado lunes, con su tridente, en la rampa del Tostaderu. Tras él, ocle acumulado junto a la escalera 17.
El gijonés Andrés del Valle, el pasado lunes, con su tridente, en la rampa del Tostaderu. Tras él, ocle acumulado junto a la escalera 17. / A. A.
  • Andrés del Valle tira de tridente sin dudar para sacar alga roja del Tostaderu. Al final, con la ayuda de tractores, vende 26 toneladas

«Es un trabajo duro, pero la salud me respeta». Andrés del Valle acumuló el lunes tonelada y media de ocle en la rampa del Tostaderu, transportándolo con un tridente, como si hubiera ido a la hierba, desde el pedrero situado a unos cincuenta metros. La marejada dejó una buena montaña de algas de arribazón y este fornido gijonés de 55 años no dudó en ponerse manos a la obra. La empresa láctea donde trabaja de conductor redujo su vinculación en 2013 a seis meses al año. Y los otros seis, de octubre a marzo, Andrés se busca la vida desde entonces para encauzar la jubilación. Básicamente, se dedica a tareas de recolección: pañar manzana y recoger ocle.

El plan inicial del lunes era amontonar todo el ocle posible en la rampa, cargarlo en su remolque y venderlo luego en una empresa de Llanera. Sin embargo, dada la cantidad acumulada entre las rocas, el martes Andrés del Valle decidió delimitar un lote más ambicioso, amontonarlo, estacionar un camión con pluma en el paseo y levantarlo. Ayer su plan dio un giro inesperado. Mientras gestionaba los permisos en la Casa Rosada pensando en vender su botín a una empresa de Llanera especializada en los productos cosméticos y farmacéuticos, le surgió la opción de un mayorista. El precio inicial de venta era de 18 céntimos el kilo, pero al final su trato quedó sellado en 15, delegando en el comprador las tareas de recogida. «Ellos tienen tractores con remolque y palas, además del pertinente permiso para bajar a las playas de Asturias», explicaba anoche el interesado.

«Tuve que paliar bastante»

La parte de Andrés pesó finalmente 26 toneladas. A 150 euros cada una, la friolera de 3.900 euros, según revelaba satisfecho. Sin embargo, aclaró enseguida, no siempre es así. «Esta ye una en un año. Varó aquí en el sitio justo en el momento indicado. Tienes que verlo y decidirte rápido antes de que llegue una marea más viva y se lo lleve todo», explicó. Hubo un tiempo, recuerda, en que quienes se dedicaban al ocle profesionalmente «sacaban una pastísima». A él le tocó su parte esta semana. Ayer estaba radiante. Pero ojo, advertía: «Tuve que paliar bastante».

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