El Comercio

Rafael Riva.
Rafael Riva. / LUIS SEVILLA

La recuperación de la autopista del mar inicia en Nantes su etapa decisiva

  • Una reunión tripartita en la que participaron la naviera y los dos puertos implicados prepara las terminales para acoger la nueva línea marítima

La recuperación de la autopista del mar entre Gijón y Saint-Nazaire afronta su fase decisiva. El estado actual de las cosas fue abordado en una reunión tripartita celebrada anteayer en Nantes, en la que participaron representantes de los dos puertos implicados y de la naviera que tiene adjudicado el servicio, como única oferta presentada al concurso convocado por los gobiernos de España y Francia a fin de reanudar la línea.

El puerto de Nantes había avisado de que necesitará unos tres meses para acondicionar una nueva terminal, mediante inversión que será subvencionada por la Unión Europea, y propició una cita para conocer de primera mano el estado actual del proyecto y realizar a partir de ahí las previsiones oportunas.

Según pudo saber EL COMERCIO, no hubo acuerdos novedosos ni compromisos definitivos, pero quedó clara la disposición de Transportes Riva a iniciar el servicio cuanto antes, ya que el barco previsto fue inspeccionado por técnicos de Lloy's Register, una de las sociedades de clasificación de buques más prestigiosa del mundo, con resultado positivo.

Lo que queda ahora en la hoja de ruta es que Rafael Riva viaje a Corea para cerrar la compra con el armador, sobre la que hay un preacuerdo básico, pero parece ser que hay que atar algunos flecos. Concretar la inversión permitirá, a su vez, ultimar la financiación.

La pieza precio-crédito uniría todas las demás y completaría el puzzle. Hasta la colocación de esa pieza nada puede ser considerado definitivo, pero los pasos dados hasta el momento propician el optimismo entre las partes y hacen confiar en que la etapa decisiva que ahora se inicia tenga un resultado positivo.

Tras la adquisición del barco hará falta un acondicionamiento del mismo para adaptarlo al servicio al que está orientado, que también requiere un plazo aproximado de tres meses y que contará con ayuda europea.

Donde las cosas están más avanzadas es en el puerto gijonés, que tiene ya dispuesta una rampa moderna de embarque y desembarque.