El Comercio

«La relación con mi madre era muy buena, pero la tenía que matar»

El furgón en el que Iván G. F. es llevado al centro penitenciario de Villabona
El furgón en el que Iván G. F. es llevado al centro penitenciario de Villabona / PALOMA UCHA
  • Iván G. F. volvió a confesar el crimen ante la jueza, quien decretó su ingreso en prisión por asesinato con agravante de familiar

Prisión comunicada y sin fianza por el delito de asesinato. Iván G. F. ingresó al mediodía de ayer en el centro penitenciario de Villabona tras reiterar su confesión del crimen de su madre ante la magistrada del juzgado de Instrucción número 2. «No me pasó nada con ella, teníamos muy buena relación, pero la tenía que matar...», declaró con la misma tranquilidad que demostró dos días antes en la Comisaría de Policía, donde se entregó tras cometer el parricidio en la vivienda familiar de Monteana.

A petición del ministerio fiscal, la titular del juzgado acordó el ingreso carcelario por un delito de asesinato, sin perjuicio de que esta calificación pueda modificarse a lo largo de la instrucción del procedimiento iniciado tras la muerte de María Milagros Fresno.

El joven, de 32 años, fue examinado en el propio Palacio de Justicia por el gabinete psicológico y por dos médicos forenses. Los profesionales consideraron que cumplía con los requisitos para ser internado en el módulo de enfermería de la cárcel asturiana. El propio acusado manifestó en el transcurso de la confesión que padecía «un trastorno psicosocial» que le impide «tener empatía y tener sentimientos hacia los demás».

Su último ingreso en el área de Psiquiatría del Hospital de Jove fue el pasado mes de junio, pero al parecer, los problemas mentales que sufre venían «de bastante antes». «Estaba mal, pero nunca creíamos que fuera a hacer algo así, es terrible», comentaron sus vecinos, quienes definen a la familia afectada por esta terrible desgracia como «muy buena gente».

Yolanda Payo, la abogada del acusado, ha solicitado que se incorporen a las diligencias todos los informes médicos de Iván G. F. para determinar si la patología mental que sufre podría ser una eximente de cara a su imputabilidad por el crimen.

El asesinato tuvo lugar la madrugada del martes. «No podía dormir, bajé al salón, vi a mi madre allí y la maté», manifestó. Lo hizo asfixiándola con sus propias manos, tal y como quedó reflejado en la autopsia y también como él mismo declaró ayer ante la jueza. A las preguntas de la magistrada sobre el móvil del crimen, el detenido contestó que no había ningún motivo especial. «La tenía que matar, no me pasaba nada en especial con ella, al contrario, pero la tenía que matar», sentenció.

Lo hizo cuando su padre y sus dos hermanas dormían en sus respectivas habitaciones, ajenos a la desgracia. Salió de la casa de noche y caminó los más de diez kilómetros que separan Monteana de la Comisaría de El Natahoyo. «Vine caminando, quería que me diese el aire», dijo impasible cuando confesó el crimen que ha conmocionado la ciudad.