El Comercio

«Soy seropositivo, pero no contagio»

Participantes en la cadena humana organizada por el Comité Antisida de Asturias en el Muro.
Participantes en la cadena humana organizada por el Comité Antisida de Asturias en el Muro. / Citoula
  • En el día contra el VIH fueron muchos los testimonios para normalizar la enfermedad

  • «Consideramos fundamental avanzar en la lucha contra la discriminación, el estigma y el prejuicio», destaca el Comité Antisida

Un día para dar la cara y para recordar que 1,1 millones de personas murieron por culpa del sida en 2015 en todo el mundo. Ayer, primero de diciembre, numerosos gijoneses desafiaron al frío y se lanzaron a la calle con motivo del Día Mundial de Acción frente al VIH y el sida, ya fuera para realizar la ofrenda floral en el Bosque de la Memoria, ubicado en el parque de Los Pericones; participar en la cadena humana organizada por el Comité Antisida de Asturias en el paseo del Muro, o asistir a las mesas informativas donde se concienció a la ciudadanía sobre la relevancia de la prevención.

«Es muy difícil dar la cara. Pocas personas que son VIH la dan. A mí me costó mucho», confesó la presidenta del Comité Antisida, Loly Fernández, quien ayer no solo dio la cara sino también la mano a decenas de personas que formaron una gran cadena humana desde la Escalerona hasta la plaza Mayor, donde se leyó un manifiesto.

El principal mensaje fue claro: la prevención es vital. «Uno no se infecta por quién es, por lo que es, ni por lo que hace, sino por cómo lo hace». Llamar la atención sobre la necesidad de mejorar la prevención, reducir los diagnósticos tardíos, cambiar la perspectiva fomentando una mentalidad abierta, solidaria, reivindicativa y ser capaz de respetar a las personas sin permitir que se vulneren sus derechos. Todo es fundamental para seguir luchando contra esta enfermedad que cada día es más obviada. Y es que se estima que el «25 o 30% de las personas que viven con el VIH no lo saben, por lo que están transmitiendo la enfermedad».

Los logros alcanzados en este tiempo han sido muchos, pero «no tenemos que quedarnos ahí», explicó. En este sentido, Fernández apuntó que «las políticas de prevención, diagnóstico, seguimiento y tratamiento deben seguir siendo la senda a seguir».

«Ignorancia social»

El Comité Antisida también quiso poner el foco en la realidad que viven las personas que padecen el VIH. «Consideramos fundamental avanzar en la lucha contra la discriminación, el estigma y el prejuicio». De ahí la importancia de la información y la sensibilización para acabar con «la ignorancia social» que hace que todavía haya infectados que no salen del anonimato. Es el caso del gijonés J. G., quien sigue viviendo la enfermedad en la sombra por el miedo a las represalias y al rechazo entre los cercanos a su círculo familiar y de amigos. Aún se considera al sida como «una enfermedad de homosexuales o drogadictos», explicó. No solo eso, sino que la sociedad «nos sigue viendo como bichos raros. Hay gente que piensa que por abrazar a una persona infectada ya te lo va a transmitir. Soy seropositivo, pero no contagio», recalcó.

La jornada de ayer también unió a los gijoneses en torno al culín solidario que ofrecieron los miembros del Comité Antisida en la plaza Mayor. Arropados por el brillo de las velas, guardaron un minuto de silencio en recuerdo de los fallecidos por el sida.