El regalo clásico resiste al digital

Sofía Moro, de casi dos años, con su nuevo juguete de Minnie.
Sofía Moro, de casi dos años, con su nuevo juguete de Minnie. / E. C.
  • Bicis, patines y muñecas compiten en Reyes con la pujanza de los videojuegos

  • Los grandes madrugones marcaron una jornada en la que pocos pudieron dormir: «Escuchábamos cualquier ruido que hacían los vecinos»

Quién no recuerda la mañana del 6 de enero con especial intensidad. Muchos sin poder conciliar el sueño, otros tantos levantándose a primera hora de la mañana... Cada uno a su manera pero todos con un denominador común: la incertidumbre y la ilusión por unos regalos que esperaban a la vuelta del amanecer. Así, miles de niños gijoneses comenzaron el día de ayer desenvolviendo sorpresas y compartiéndolas con sus familiares y amigos, ya fuese en casa o en el parque.

Pese a la proliferación de las nuevas tecnologías en forma de videojuegos, tablets o drones; las bicicletas, los balones o los muñecos Playmobil volvieron a tener un lugar destacado entre las nuevas adquisiciones de los más pequeños. Los juguetes clásicos, por tanto, siguen manteniendo el tipo un año más. Una de las que no quiso esperar ni un solo minuto fue Lara García, que no se encontró con Melchor, Gaspar y Baltasar de milagro. A las 5.45 horas, saltó de la cama para ver qué regalos le habían dejado. Respecto a la cantidad, no tuvo duda sobre los méritos cosechados a lo largo del año. «Me porté muy bien», afirmó. Entre los obsequios, destacó los siguientes: «Dos bebés -sus preferidos-, un caballo, una mochila para el cole, un carricoche, ropa y bombones». Explicó, a su vez, que los dromedarios de sus majestades, a los que había dejado agua y plátanos, habían dejado su huella en el patio. «Tenía restos de hierba», aseguró.

Macarena y Lucas Salas, de 6 y 4 años, quisieron preparar concienzudamente la llegada de Sus Majestades. Durante la noche del jueves, dejaron persianas y cortinas abiertas para facilitarles la entrada, todo un dispositivo enfocado a que los juguetes estuviesen a su hora junto al árbol. «Nos costó muchísimo dormirnos escuchando cualquier ruido de los vecinos», explican. A ella le trajeron una muñeca, un cepillo de dientes eléctrico de Frozen, arena mágica de princesas, una mochila con una enciclopedia infantil, un juego de mesa y una autocaravana de juguete. A Lucas le trajeron el centro de mando de la Patrulla Canina -una de las sagas infantiles con mayor tirón estas Navidades-, una pala excavadora eléctrica, un puzzle, un cepillo de dientes eléctrico de superhéroes y un disfraz de Ironman. La espera, finalmente, mereció la pena.

«El mejor día del año»

Aprovechando la jornada festiva, padres e hijos llenaron desde primera hora parques y zonas verdes con sus flamantes juguetes. No era cuestión de perder el tiempo. «Me trajeron esta bicicleta, el arca de Noé de Playmobil y una lechuza de juguete», explica Mateo García, de 6 años, antes de abandonar la plaza de Europa. Como la mayoría de los encuestados, ante la pregunta de rigor sobre su comportamiento durante el año, la respuesta es afirmativa. «Claro, sí que me porté bien», afirma con sonrisa pícara.

Las nuevas equipaciones deportivas, los carritos de bebé y las pequeñas bicicletas sin pedales se dejaron ver por todas las calles de la ciudad en un constante trajín de bolsas repletas. «Después del parque voy a comer a casa de la abuela, ya que todos los años los Reyes Magos me dejan muchas cosas allí», explica Damián López en Begoña. De su propia casa ya lleva un patinete y una mochila cargada con una de las últimas consolas portátiles que han salido al mercado. «Me trajeron todo lo que quería y ahora estoy con los amigos para enseñarnos los regalos», explica.

Así, pese a haber retirado el papel de regalo hace unas horas, ya piensan en los regalos del año que viene: «Es el mejor día del año. Espero que vuelvan pronto».