El Comercio

Paraíso de las pintadas

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Pintadas de grueso trazo aparecidas la semana pasada en las escaleras 1 y 21 del concurrido paseo del Muro de San Lorenzo. / JORGE PETEIRO

  • Emulsa limita la limpieza de paredes manchadas a los espacios públicos, sin intervenir en fachadas, portales o accesos a garajes

La ciudad está pasto en los últimos meses de una gran proliferación de pintadas callejeras que afean y emborronan esculturas y algunos de sus espacios públicos más emblemáticos. La limpieza de pintadas es una de las tareas principales que tiene encomendadas el servicio de higiene urbana de Emulsa. Un servicio que, no obstante, solo interviene en lugares públicos y en espacios privados de uso público. De esta última categoría quedan excluidos las entradas de garajes y portales, que son propiedad privada de las comunidades de vecinos.

De acuerdo con el último informe de gestión de la empresa de limpiezas, correspondiente a 2015, los empleados municipales dedicaron 2.340 horas anuales a la limpieza de pintadas borrando 13.340 metros cuadrados de paredes manchadas por vándalos. Más de una hectárea de 'arte callejero' y una superficie tan grande como el estadio de El Molinón por tener una referencia cercana.

Ordenanza de convivencia

La ordenanza vigente de protección de la convivencia ciudadana, además de perseguir el 'botellón', prohíbe de manera expresa lo grafitis o cualquier otra pintada, mancha, garabato, escrito o inscripción con cualquier material o bien rayando la superficie en los elementos del espacio público o instalaciones, como pueda ser el transporte público o mobiliario urbano y árboles. La excepción son los murales artísticos que cuenten con la pertinente autorización. De acuerdo con esta normativa, la Policía Local puede intervenir los materiales utilizados y obligar a que el responsable limpie o restaure el objeto si se puede, sin perjuicio de la sanción correspondiente, o bien podrá hacerlo el Ayuntamiento con cargo luego a la persona responsable.

Según el edil de Seguridad Ciudadana y presidente de Emulsa, Esteban Aparicio, «las actividades incívicas cuestan todos los años un dinerín a los gijoneses», si bien afirma que la situación ha mejorado desde 2013. «El problema de estas pintadas es que o pillas al autor con las manos en la masa o no hay nada que hacer porque el poder judicial archiva las denuncias, aunque los responsables estén identificados», anota.