El restaurante La Llorea Golf pide al juzgado el concurso de acreedores para salir del «desbarajuste» actual

  • Uno de los propietarios, Arturo Muñiz, explica que hasta el día 19 tienen cerradas las instalaciones para realizar un inventario y una auditoría interna

La sociedad Hostelería La Llorea S. L., que gestiona la cafetería y restaurante del campo municipal de golf situado en el Alto del Infanzón, presentó el pasado lunes, día 13, una solicitud para declararse en concurso voluntario de acreedores ante el Juzgado de lo Mercantil número 3 de Gijón. Al frente de la sociedad se encuentran como administradores los populares hosteleros gijoneses Arturo Muñiz, de 'Casa Arturo' (La Guía), y Roberto Riginelli, propietario de La Pondala (Somió). Junto a ellos también figura, desde 1996, Darío Muñiz Quidiello.

Arturo Muñiz explicó ayer que las instalaciones del establecimiento La Llorea Golf permanecieron cerradas durante el mes de enero por vacaciones del personal y que desde el pasado día 7 hasta el próximo domingo 19 lo seguirán estando por la realización de un inventario y de una auditoría interna, aunque a partir del lunes, día 20, su intención es volver a abrir de forma habitual.

«Estamos intentando ver cómo salimos de un desbarajuste importante que tenemos tras dejar el restaurante en manos del personal. Eso fue lo que pasó», aclaró el empresario. El concurso de acreedores es la figura a la que se acogen las empresas cuando son o están a punto de ser insolventes y, por lo tanto, no pueden hacer frente al pago de sus deudas. Este instrumento jurídico permite a los propietarios congelar el pago de los créditos. A diferencia del llamado concurso forzoso, el voluntario -declarado a instancias de los titulares como es el caso del restaurante La Llorea Golf-, autoriza a los gestores a seguir llevando las riendas de la compañía, aunque sus decisiones pueden ser vetadas por el juez o los administradores concursales del proceso.

Interés en continuar

Fuentes consultadas por EL COMERCIO indicaron que «parece ser que los tres socios ya cuentan con otra persona interesada en continuar con la explotación del negocio». En los próximos días, está previsto que los administradores del establecimiento hostelero mantengan diversas reuniones para tratar este asunto y resolver así el futuro y la gestión del restaurante del complejo municipal de golf de La Llorea.

El concurso voluntario de acreedores evita a los empresarios que lo instan para hacer frente a una situación de insolvencia, incurrir en una responsabilidad que pueda alcanzar a sus bienes propios o incluso que puedan ser acusados de un delito de insolvencia punible.

La situación que atraviesa la sociedad Hostelería La Llorea S. L., asesorada ahora por una consultoría gijonesa, ha trascendido a las redes sociales del restaurante. «Ni están abiertos ni van a abrir. Si alguien tiene contratada una boda, comunión o lo que sea que se vaya buscando otro sitio. Están en concurso de acreedores, no van a abrir más ya», advierte una usuaria quien justifica su reacción advirtiendo que considera «justo que la gente tenga margen para poder buscar otro sitio» para realizar este tipo de eventos.

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