El violador de Gijón perpetró la agresión en el coche de la víctima a punta de navaja

La víctima de la violación fue abordada por el agresor en el barrio de Contrueces.
La víctima de la violación fue abordada por el agresor en el barrio de Contrueces. / CITOULA
  • Entró en el vehículo cuando se detuvo en un semáforo y la obligó a conducir a las afueras de la ciudad. La violó dos veces

La mujer que esta semana sufrió una violación en Contrueces, en Gijón, fue forzada en su propio coche. La víctima acudía de madrugada conduciendo a su puesto de trabajo como limpiadora cuando al detener el coche en un semáforo el agresor abrió sorpresivamente la puerta del copiloto y, a punta de navaja, la amenazó para que condujese hasta un lugar apartado. Cuando habían abandonado el casco urbano, el atacante la violó en dos ocasiones, sin soltar en ningún momento la navaja con la que le apuntaba para evitar que intentase salir del coche. Cuando consumó las dos agresiones sexuales, huyó.

El vehículo donde se cometió la violación ha sido analizado por los agentes de la Brigada de la Policía Científica en busca de pruebas e indicios que ayuden a identificar al agresor. Según la descripción que aportó la afectada, se trata de un hombre de unos 30 años, con acento español, moreno y de complexión atlética.

La investigación de la agresión sexual, adelantada ayer por EL COMERCIO, corre a cargo de los funcionarios de la Unidad de Prevención, Atención y Protección (UPAP), antiguo Servicio de Atención de la Familia (SAF) de la Policía Nacional. Fueron ellos los que asistieron inicialmente a la víctima, que se muestra muy afectada por lo ocurrido y se encuentra a tratamiento psicológico desde entonces.

Sin precedentes

No hay precedentes en la historia reciente de la ciudad de una violación con las dramáticas características de la perpetrada esta misma semana. Las fuerzas de seguridad del Estado trabajan intensamente para identificar y arrestar lo antes posible al atacante para evitar que se repitan los hechos y para devolver a la ciudadanía la sensación de seguridad. Ateniéndose al modus operandi, no se descarta que el individuo tenga antecedentes por delitos de índole sexual.