«En diez años va a cambiar tanto la ciudad que no la vamos a reconocer»

Ignacio Díaz, en la avenida de la Costa, una de las vías que soporta un tráfico más intenso en la ciudad.
Ignacio Díaz, en la avenida de la Costa, una de las vías que soporta un tráfico más intenso en la ciudad. / PURIFICACIÓN CITOULA
  • Ignacio Díaz, jefe de Tráfico de Gijón

  • «Apuesto por el modelo de Burdeos, que tiene una plataforma única para tranvía, bicis y vehículos de residentes. No hay ruido y los peatones tienen prioridad»

El jefe de Tráfico de Gijón, Ignacio Díaz, está embarcado en un trabajo que puede cambiar radicalmente la ciudad tal y como hoy la conocemos. En colaboración con 77 entidades, que a buen seguro irán aumentando, trabaja en el nuevo Plan Integral de Movilidad Sostenible y Segura de Gijón, con el reto de llegar a 2024 con cero muertos y cero heridos graves por atropello en el municipio.

En materia de movilidad, ¿de qué situación parte Gijón?

Hasta hace unos meses, había una consideración de la movilidad desde el punto de vista exclusivo del vehículo particular. Era tráfico, tráfico y tráfico. En la década de 1950 empezaron a desaparecer las vías y calles públicas no solo como un lugar de paso rápido, sino en el que se hacía vida. Gijón es una ciudad de tamaño medio con soluciones propicias para un desarrollo de movilidad coherente, pero solo se consideró al vehículo particular.

¿Qué se pretende hacer ahora?

Hasta ahora hubo planes de tráfico. Se ha decidido cortar de raíz, cambiando el concepto y la idea para elaborar un nuevo plan. Hemos hecho un diagnóstico y diferentes colectivos de transporte nos trasladaron la idea de que Gijón no tiene problemas de fluidez de tráfico. Y hay que tener en cuenta que mucha gente relaciona fluidez con que haya una buena movilidad, pero curiosamente Gijón tiene problemas de movilidad, no de tráfico.

¿Cómo es eso?

Veamos, por ejemplo, Nuevo Roces, un barrio que tiene verdaderos problemas de movilidad. Los peatones no pueden salir a la ciudad y en bicicleta, con riesgos. ¿Cómo salen? Con vehículos privados. Cimavilla también tiene problemas de movilidad, no solo porque tenga una población envejecida, pendientes pronunciadas y aceras que no cumplen los mínimos, sino porque no está comunicada. Hay que salir del barrio en coche. Por lo tanto, en Gijón sí hay problemas de movilidad, pero entendida como las posibilidades de cubrir esa necesidad que tenemos de desplazarnos por razones laborales, sociales, sanitarias, etcétera, a un coste y unos tiempos razonables.

¿Cuál de esas dos variables es más importante?

El coste tiempo pesa más que el coste económico, pero tampoco hay que demonizar al vehículo privado, sino que hay que situarlo en su justa medida.

Fácil para desplazarse a pie

¿Y qué pasa con otros modos de transporte?

Gijón es una de las ciudades de España más fáciles para desplazarse a pie, porque es muy compacta y tiene muy bien distribuidos los servicios. Nos encontramos con que se camina mucho, pero, ¿cómo es posible que el transporte público no llegue al 11% del uso y el coche tiene el 32%? Hay un desequilibrio.

La bicicleta no llega al 1% de los desplazamientos diarios...

Está bien claro que algo hemos hecho mal con la red de carril-bici. Suponíamos que irían bien por donde están pero, ¿y si no es por ahí por donde tenían que ir?

El diagnóstico que han elaborado indica que los gijoneses se fían más del vehículo privado que del transporte público para ir a trabajar. ¿Por qué?

El transporte público tiene un margen de mejora importante. Cuando das facilidades a un modo de transporte va en contra de los otros. Se produce un efecto llamada y vemos que si se dejan desplazamientos fáciles por coche y estacionar aunque sea de forma indebida, nadie se va a molestar en coger el transporte público.

Eso ocurrirá en todas las ciudades ¿no?

No. Cuando vamos a Oviedo, lo primero que pensamos es a que párking vamos. Según tengamos que ir a una zona u otra de la ciudad, elegimos. Pero cuando ellos vienen aquí no piensan en un párking, sino en dejar el coche lo más cerca posible de su destino, porque no va a pasar nada. Oviedo es un mundo completamente distinto a Gijón en movilidad.

¿Oviedo tiene menos dificultades?

Tiene un desarrollo distinto. Es como Pontevedra, donde un alcalde decidió cambiar la ciudad, con cero muertos y cero heridos graves por atropello, y cerró la ciudad. ¿Qué ocurrió? Nada. Y ahora es una referencia a nivel internacional.

¿Qué se pretende hacer en Gijón?

En seis años, entre 2018 y 2024, veremos claramente qué actuaciones se van a realizar, cómo tienen que ir priorizadas, qué presupuesto va a tener cada una, qué esfuerzo de financiación se pueden encontrar y cuáles son los indicadores para tener éxito. Podemos mejorar mucho las condiciones de la ciudad, pero no solo en cuanto a la calidad del aire, sino también en la reducción de consumos energéticos y de ruidos. Puede ser mucho más interesante para el turismo y radicar actividades económicas en el centro de la ciudad.

¿Cómo se va a hacer?

Lo más duro va a ser revertir la situación de manera suave, sin que prácticamente se entere nadie, poco a poco ir pacificando y mentalizando. Se podría hacer de golpe, pero no se atreve nadie.

Los parkings disuasorios tendrán especial importancia...

El de Peritos tuvo éxito porque está muy céntrico, tiene un precio razonable y los vehículos rotan. Pero hemos detectado otros espacios en los que también compensa ir caminando al centro de la ciudad, como el que está junto a la estación provisional o el de la avenida de Portugal.

Será difícil llegar a un nuevo modelo que contente a todos...

El plan ha de salir de la propia ciudad y para eso trabajamos en el foro de la movilidad. ¿Estamos dispuestos en Gijón a establecer una zona céntrica con plataforma única donde, por ejemplo, solo puedan pasar coches de residentes, de emergencias y de carga y descarga? ¿A que las vías de tránsito de la ciudad no sean de 50 kilómetros por hora?

Carga y descarga

¿Los vehículos de carga y descarga también?

En Gijón no funciona bien, con problemas de seguridad y atascos. No se ha planificado bien pero, ¿alguien les consultó dónde ubicar las zonas de carga y descarga y los horarios? Se ha ido desarrollando a salto de mata. Lo mismo ocurre con el puerto, pues no es posible que el tráfico pesado, incluso un camión con sustancias tóxicas, atraviese un barrio como La Calzada.

¿Por qué modelo apuesta?

Me gustaría el de Burdeos, que tiene una plataforma única para el tranvía, las bicicletas y los vehículos de residentes. Te das cuenta de que no hay ruido y los peatones tienen prioridad.

¿Aquí tendría futuro ese modelo?

Es algo que tenemos que ir cambiando. El coche es el invitado, no el peatón. Estoy convencido de que si logramos el objetivo en 2024, mucha gente no es que no utilice el coche, es que lo habrá vendido. En diez años va a cambiar tanto la ciudad que no la vamos a reconocer. Si Gijón cambió con las obras urbanísticas, más va a cambiar con la movilidad.