30 años sin Mari Trini y Beatriz

30 años sin Mari Trini y Beatriz
/ JOAQUÍN PAÑEDA
  • El juzgado de Instrucción 4 archiva provisionalmente el caso al no localizar en Portugal al sospechoso, marido y padre de las dos desaparecidas

  • La Policía sigue investigando la extraña desaparición de la maliayesa y su hija

La última vez que su familia tuvo noticias suyas fue en 1987. Se había ido a vivir a Matadeón, una pequeña localidad leonesa, con su hija Beatriz, de poco más de dos años, y su marido, Antonio María da Silva, un ciudadano portugués al que conoció en Gijón. La pista de Mari Trini Suardíaz Suero se pierde hace treinta años. La Policía cree que la mujer está muerta. Y su hija también. El principal sospechoso, el esposo de la desaparecida, permanece en paradero desconocido desde entonces.

La jueza de Instrucción número 4 de Gijón ha archivado de forma provisional este truculento caso que llevó hace un año a los agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Comisaría de Gijón a excavar en el solar en el que se levantaba la casa en la que vivía Mari Trini en 1987. Las investigaciones apuntaban a que la mujer, originaria de la localidad maliaya de Barzana, y la menor podrían haber sido asesinadas y escondidas en la bodega. Las esperanzas por esa vía se esfumaron cuando los policías, con la ayuda de la Unidad Militar de Emergencia (UME) levantaron el terreno hasta llegar a la construcción subterránea y comprobaron que no había ni rastro de lo que buscaban.

Fue un dato coincidente en todas las declaraciones de los testigos lo que llevó a los investigadores a poner su punto de mira en ese lugar: los vecinos habían visto varias veces a Antonio fabricando cemento en el maletero del coche que tenía aparcado delante de la casa. Para entonces ya llevaban tiempo sin ver a Mari Trini y a la pequeña, que hoy tendrían 50 y 33 años respectivamente.

Aunque eso no era novedad. La mujer prácticamente no salía de casa e incluso en una ocasión llegó a tirar por la ventana una nota escrita al patio de la vecina en la que pedía ayuda «porque la tenían secuestrada». La Guardia Civil intervino y se abrió un procedimiento que llegó a juicio. A esa vista oral Mari Trini y Antonio llegaron juntos y ella negó que la hubiese encerrado en casa ni ser víctima de malos tratos. Al segundo de los juicios que tenían pendientes no llegaron a acudir ni uno ni otro. Corría 1987. La denuncia por la desaparición la puso en 2002 el hermano de la mujer, usuario habitual de los centros asistenciales de Gijón. Hace unos dos años la UDEV reactivó la búsqueda y las pesquisas para intentar resolver la inquietante desaparición. Consiguieron la autorización de la jueza Ana López Pandiella, titular del juzgado de Instrucción número 4 de Gijón para proceder a la búsqueda en el solar de Matadeón (León) y también para que, a través de una comisión rogatoria, se buscase en Portugal al principal sospechoso. Las fuerzas de seguridad lusas no dieron con el paradero de Antonio María da Silva.

El juzgado ha archivado el caso de forma provisional, pero la Policía Nacional continúa con las investigaciones para localizar al marido de Mari Trini. «Es un tema en el que llevan trabajando a fondo desde hace bastante tiempo y en el que seguirán realizando gestiones para resolverlo. Es un caso muy complicado pero que al mismo tiempo ha motivado a los investigadores», explican desde la Comisaría. Se han propuesto que Mari Trini y Beatriz no caigan en el olvido.