Una década urbanística revuelta

Documentación del Plan General de Ordenación, expuesta en 2016 en el Museo del Ferrocarril.
Documentación del Plan General de Ordenación, expuesta en 2016 en el Museo del Ferrocarril. / PETEIRO
  • Gijón arrastra desde entonces la inseguridad jurídica del Plan General de Ordenación, agravada por las dudas que genera la última revisión acordada

  • En abril de 2007, el Pleno municipal aprobaba el texto definitivo del PGO, el llamado 'plan Teixidor', uno de los documentos más contestados socialmente

Cuando, hace ya muchos años, Gijón empezó a tener problemas jurídicos con su Plan General de Ordenación, muchos miraban hacia Llanes. Parecía que solo en el oriente asturiano sufrían de forma crónica esa situación. Que aquí era algo puntual y pasajero. Pero no. La inseguridad jurídica del urbanismo gijonés se ha cronificado. O eso parecen decir los datos. En unas pocas semanas se cumplirán diez años desde que el Pleno de Ayuntamiento de Gijón aprobó lo que se denominaba texto refundido del Plan General de Ordenación Urbana, del denominado 'plan Teixidor'. El visto bueno definitivo se había dado en diciembre de 2005 pero no fue hasta el Pleno del 13 de abril de 2007 cuando se puso (o eso se creía en aquel momento) el punto y final, incluyendo en la redacción correcciones que correspondían a los 500 recursos de reposición que habían sido presentados y que, según el equipo de gobierno, se habían aceptado en un 35%.

Pensaba el entonces concejal de Urbanismo, Jesús Morales, y todo el equipo de gobierno que las cosas quedaban bien cerradas. Nada que ver con la realidad. Por lo tanto, hace diez años que, supuestamente, Gijón cuenta con un PGO... Pero en verdad no lo ha vuelto a tener. Porque dos años después de aquel texto refundido (que fue publicado en el BOPA y, por lo tanto, se convertía en oficial, en junio de 2007), el Tribunal Superior de Justicia de Asturias anulaba aquel documento. Desde entonces, el urbanismo gijonés no ha vuelto a levantar cabeza.

Se han sucedido los intentos y los debates, de aquel y de este gobierno, pero la realidad es que una década después de aquel texto refundido, Gijón sigue sin un Plan General de Ordenación, con continuos obstáculos en el camino y, una vez más, con la incógnita de si las cosas se están haciendo bien, de si es necesario comenzar de cero, de si la tramitación es la correcta o traerá problemas jurídicos -una vez más- y, por supuesto, sin tener un plazo seguro de aprobación en el horizonte.

El 'plan Teixidor' había sido anulado, como decimos, en julio de 2009. Entonces, el equipo de gobierno del PSOE inició una tramitación de auténtico récord para aprobar un nuevo plan de ordenación, entendiendo que no era prudente esperar a que el Tribunal Supremo se pronunciara. Y así, en julio de 2010, el Pleno aprobaba de forma inicial un PGO que , entre otras cosas, preveía la desaparición del barrio de El Muselín, y ponía a disposición del mercado suelo para levantar 21.500 viviendas en diez años. En mayo de 2011, en el último Pleno de aquella Corporación gobernada por el PSOE, el PGO recibió el visto bueno definitivo. Pero la amenaza ya estaba sobre la mesa.

Anulación del Supremo

Habían pasado solo unos meses de aquella aprobación cuando el nuevo equipo de gobierno empezó a recibir un goteo de notificaciones: había muchos recursos en marcha. Y mientras esos recursos seguían su camino judicial llegó el varapalo definitivo al 'plan Teixidor': el Tribunal Supremo lo anulaba. El particular vía crucis del urbanismo gijonés estaba lejos de terminar ahí. En marzo de 2013 se confirmaba la sospecha: el Tribunal Superior de Justicia de Asturias anulaba, una vez más, el documento, el que había sido aprobado de forma definitiva en mayo de 2011 y que se había dado en llamar 'plan Sanjurjo', ya que fue el entonces concejal de Urbanismo el que había encabezado la redacción y tramitación. Consideraba el tribunal que durante dicha tramitación se había incurrido en «indefensión» en la parte recurrente (en este caso concreto, el Colectivo de Vega en Defensa de la Zona Rural) con «una vulneración relevante de los principios de publicidad y participación ciudadana».

Foro puso entonces en marcha la redacción desde cero de un nuevo Plan General, que se planteaba como revisión, nada menos, que el de 1999, tras la anulación judicial de los de 2007 y 2011, mientras se sucedían las protestas de la oposición y los promotores reclamaban indemnizaciones millonarias. Los plazos se dilataron, hubo que suspender incluso un concurso para la adjudicación de la revisión, más de una treintena de desarrollos urbanísticos se paralizaron... Por fin, en febrero de 2016, se procedió a la aprobación del documento. Una más. Y ahora, un año después, vuelven a existir dudas sobre si habrá que volver a empezar debido a los errores que contenía aquel documento.