Ganas de primavera en el Botánico

La celebración del equinoccio de primavera llenó de público el Botánico que pudo disfrutar de un elenco de actividades en el entorno del hórreo.
La celebración del equinoccio de primavera llenó de público el Botánico que pudo disfrutar de un elenco de actividades en el entorno del hórreo. / FOTOS: JOAQUÍN PAÑEDA
  • Con la ecología como protagonista, el público disfrutó del mercado de productores, visitas guiadas, degustaciones, charla, teatro y música

  • Más de 1.200 personas acudieron a la tradicional celebración del equinoccio primaveral

Hay ganas de primavera. Más de 1.200 personas acudieron ayer a celebrar el tradicional equinoccio primaveral que cada año organiza el Jardín Botánico y que en esta edición presentaba un amplísimo programa de actividades. La coincidencia del Día del Padre y la afluencia de turistas en la ciudad -hoy es festivo en Madrid- animaron el recinto desde su apertura. Al filo del mediodía, se llegaron a concentrar más de un centenar de personas para sacar entrada. El aparcamiento propio y los aledaños de la Universidad Laboral dieron fe de ello.

La ovetense Begoña Piquero llevó a toda la familia al Botánico para disfrutar en este marco en una jornada tan especial. Su marido, Julio, estaba encantado con «este entorno» junto a sus hijos, Álvaro y Julio, de 7 y 5 años. Les acompañó también la abuela, Luisa Fernández. «Llevamos ya quince días planificándolo. Queríamos celebrarlo con la entrada de la primavera. Nos gustó mucho el mercado. He cogido esta cerveza artesana que nunca había probado y está riquísima y ahora a escuchar un poco de música y seguir el recorrido. Todo estupendo», explicó Begoña, mientras comenzaban a oírse los primeros sones de Los Desiempre en lo alto del escenario, ubicado en las inmediaciones del hórreo y del mercado de productores. La edición del equinoccio tuvo a la ecología como protagonista en todas las actividades puestas a disposición del público.

Además del Consejo de la Producción Agraria Ecológica de Asturias (Copae) participaron otros nueve puestos, tres de Gijón, uno de Pola de Lena y dos de Villaviciosa. También hubo representación de Grado, Oviedo y Peñamellera Alta. En ellos, el público pudo adquirir desde harina de escanda, empanadas, bizcochos naturales y más productos de repostería casera, hasta cerveza artesana y todo tipo de frutas, como mandarinas recién «cogidas del árbol», como anunciaba uno de los vendedores desde su puesto.

El argentino afincado en Oviedo, Claudio Peruzzetto, detrás del mostrador de 'El Horno de la Abuela', despachó sin parar raciones de empanada de verduras al peso, aproximadamente una ración salía por dos euros, «elaborada con harina de escanda, calabacín, pimiento, tomate y zanahoria. Está yendo muy bien, es la primera vez que vengo y creo está gustando mucho. Está todo muy bien organizado y hay movimiento de público», indicó. También fue la primera experiencia en un mercado para Pablo Sánchez, que acaba de aventurarse en una cooperativa de cerveza artesana, cuya muestra en el Botánico fue muy bien buena acogida. «Producimos unos 3.000 litros al mes de cuatro variedades », dijo.

La de ayer en el Botánico fue una jornada netamente familiar en la que la gymkana, también ecológica, fue la actividad 'estrella' para los más pequeños, con un recorrido por el huerto organizado por la Asociación de Amigos del Jardín Botánico. En la actividad participaron unas cien personas, según detalló la presidenta de dicha entidad, Pilar Madiedo. Los participantes tenían que recorrer la zona y responder a doce preguntas. Al final, como recompensa había «tres bebés cebolla», como explicaba Tania Suárez, al hacer entrega a los niños del regalo para que las planten en sus casas. Eso es lo que harán Mateo y Rodrigo Sánchez, que completaron correctamente el cuestionario con su madre, Cecilia Meana. Lo que más les gustó fueron «los fresones silvestres que ahora vamos a fijarnos a ver si vemos por los bosques», dijeron.

Hubo también degustaciones. La primera de zumo ecológico de manzana. Se repartieron doce litros, cortesía de Copae. A la madrileña María Teresa Santamarta le encantó. «Estoy encantada con todo esto», dijo. También probaron bizcochos y kiwis.