La primera piedra de la residencia del campus, en junio

Zonas comunes. Recreación planteada en el proyecto de Martín Lejarraga de la cafetería-comedor que tendrá el equipamiento.
Zonas comunes. Recreación planteada en el proyecto de Martín Lejarraga de la cafetería-comedor que tendrá el equipamiento.
  • EL COMERCIO desvela nuevas infografías del diseño elaborado por el arquitecto Martín Lejarraga, planteado por bloques para posibilitar futuras ampliaciones

  • Rya acaba de recibir la licencia y en dos meses presentará el proyecto definitivo

La 'historia interminable' en la que se había convertido la construcción de una residencia universitaria en el campus de Gijón parece estar llamada a escribir el último y definitivo capítulo. Será casi tres décadas después de comenzar a pedirla. Quizá a la tercera sí sea la vencida. Rya Residencias, la concesionaria que se encargará de levantar el equipamiento, acaba de recibir la licencia provisional del Ayuntamiento de Gijón. Seis meses después de haberla solicitado, y una vez resueltas una serie de deficiencias detectadas en el proyecto provisional por los técnicos municipales, éste ya tiene el beneplácito municipal. El siguiente paso será la presentación del plan definitivo, que ultima el arquitecto Martín Lejarraga, y que, calculan, estará listo en unos dos meses. Así las cosas, las máquinas entrarán en la parcela cedida por la Universidad de Oviedo al Ayuntamiento de Gijón el próximo mes de junio, según los cálculos del empresario leonés Dionisio Ramos.

A partir de ese momento comenzará, por fin, la transformación más esperada del campus gijonés y la que dará salida a una de las reinvidicaciones más unánimes de la comunidad universitaria desde los años 90. En septiembre de 2018, según prometió la concesionaria, abrirá sus puertas la primera fase de un equipamiento que tendrá una capacidad total de 224 plazas, distribuidas en 74 habitaciones individuales, 68 dobles, ocho estudios y seis habitaciones accesibles. Serán casi 3.000 metros cuadrados de los 25.225 que ocupa la parcela que se ubica entre la Escuela Superior de Marina Civil y la Politécnica.

La gestión de la residencia será durante un periodo de 40 años, prorrogable por otros diez, con un pago de un canon anual de 48.400 euros. El Ayuntamiento exige a la adjudicataria que mantenga los precios durante un periodo de tres cursos lectivos. Después, se podrá hacer una revisión anual conforme al IPC. La oferta de servicios está enfocada a universitarios prioritariamente o, en su defecto, a otros usuarios de la Milla del Conocimiento.

El arquitecto Martín Lejarraga, que ya estuvo en Gijón para analizar la situación de la parcela antes de plantear su diseño, asegura que, una vez comenzada la edificación, hará un seguimiento semanal a la obra. «Quiero tener un control exhaustivo de su evolución para, en caso de que surgiera algún problema, poder encontrar una solución en el menor tiempo posible», aseguró a EL COMERCIO. Y añadió: «Gijón es un desafío»

Crecimiento

Las plazas residenciales que plantea Lejarraga estarán distribuidas en cuatro bloques, elevados sobre pilares, «con el objetivo de liberar espacio de parcela, integrar el edificio en el entorno y contribuir a establecer encuentros en los espacios comunes, que serán abiertos y estarán conectados». Este planteamiento por bloques facilita una construcción en «baja densidad» para ordenar las estancias. «Este sistema ofrece la posibilidad de crecimientos secuenciales para posibles futuras ampliaciones de la residencia, ya sea por el crecimiento del campus o para complementar el programa con nuevos usos y servicios», asevera Lejarraga.

¿Cómo se reparte el espacio? En la planta baja de la residencia, el diseño arquitectónico reúne «un programa de carácter más público». Integra, para ello, una cafetería-comedor, un gimnasio, zonas de estudio y coworking, con los espacios exteriores de jardín. «La residencia gijonesa se abre al uso público del campus ofreciendo pistas deportivas, áreas ajardinadas, huertos y plantaciones, donde la comunidad universitaria podrá promover diferentes actividades con eventos culturales, musicales, artísticos o deportivos», argumenta el arquitecto cartagenero.

Desde un punto de vista constructivo, la imagen del edificio será «sencilla, modulada y contemporánea». Algo que se conseguirá con unos sistemas constructivos que «garantizan un óptimo equilibrio técnico y económico, permitiendo alcanzar los niveles más altos de eficiencia energética y medioambiental».

El proyecto plantea, tal y como adelantó EL COMERCIO, una serie de instalaciones complementarias que incluyen desde un aparcamiento cubierto para doce vehículos a una lavandería, pasando por diferentes zonas deportivas en el interior y exterior del complejo (rocódromo, canchas de baloncesto, zonas para tenis, pádel y ping pong, aparatos al aire libre y hasta un circuito de running).

Desde 400 euros

Tras hacerse con el concurso, el empresario leonés aseguraba a este periódico que los precios que se plantearán para la residencia serán «similares» a los ofertados en su primera intentona de llegar al campus universitario, esto es, el frustrado proyecto de Alojamientos Gijón, que estuvo parado durante cuatro años, desde su adjudicación en 2010 hasta la renuncia al contrato en 2014. ¿De qué dinero se hablaba entonces? De unos precios que se podrían mover entre los 475 euros al mes en las habitaciones individuales y los 400 por persona en las dobles.